Y es que no tienen remedio. Me refiero a los taurinos. Llaménse  empresarios, apoderados, ganaderos, profesionales. Taurinos y basta. Traca final de la feria. Tres llenazos. Expectación máxima. Primera feria importante del año.   Corrida de Victoriano del Rio, Una porquería de corrida. Corrida de Nuñez del Cuvillo. Idem del lienzo. Corrida de Juan Pedro Domecq. El primero retirado por inválido. Un sobrero casi peor. El segundo devuelto porque no se tenía en pie. Otro sobrero, lo mismo. Y no se devuelven más, porque no sabemos si no había ya más sobreros o porque al presidente ya le dolía la mano de sacar el pañuelo azul. Esos mismos taurinos piensan. Vamos a ver como hacemos, para que estas gentes no vuelvan más.Sigan, sigan así y seguro que lo conseguirán. Lo que dijo el clásico. Los enemigos de la Fiesta no están fuera. Están dentro. Qué pena. Qué pais, Miquelarena... Y menos mal, que dentro de lo malo, gracias a Cayetano, que anduvo por encima de todo y de Ginés Marín que hasta consiguió salir por la Puertas Grande, el fiasco fue a menos. Como sería la cosa que, Enrique Ponce, el mejor torero torero del mundo, en mi opinión y para mi gusto (y el gusto es mio), no pudo paliar el desaguisado. Hizo lo imposible para cuidarlos, mimarlos, evitar capotazos inútiles. Lidió en banderillas al cuarto, para que le llegase a la muleta apto. Pero ni por esas. Lo dicho, no tienen remedio. Y no quiero seguir, porque se …