Para ahondar en la patética imagen exhibida ayer, sólo faltaba que apareciese la figura de un puntillero incompetente.
A los sones de “Qué viva España”, de Manolo Escobar, un mejicano daba la vuelta al ruedo en Valencia. Era la típica imagen de una película de la España pachanguera que con tanto tino han sabido reflejar en sus películas Berlanga o Almodóvar.
De verdad, lo de las bandas de música en esta plaza habría que mirarlo. Cuando no suenan mal, suenan peor, o interpretan “Qué viva España” al puro estilo talanquera de verano. Cada vez me parece más oportuno la creación de una banda oficial de la plaza, porque eso de que cada día venga una diferente no acaba de dar el resultado que un coso de categoría merece.
Y para ahondar en la patética imagen exhibida ayer, sólo faltaba que apareciese la figura de un puntillero incompetente. Con toda la buena voluntad, pero negado para ejercer su cometido. Y en este caso sí, era el puntillero “oficial” de la plaza. No es habitual que se solicite su labor, pero sucedió, y cualquiera que acepa un puesto de trabajo tiene que dominar la materia en cuestión. Lo contrario es una osadía y una irresponsabilidad. Se puede perdonar un error, pero no la incompetencia. Una plaza de primera tiene que serlo y aparentarlo, como los toreros, que tienen que serlo y parecerlo.
No lo parecía El Melenas, que se lió a patadas con su montera tras brindar al público. El novillero valenciano fue todo tesón y arrojo, pero estuvo demasiado pendiente de buscar consejos desde el callejón viendo que sus ideas escaseaban como el agua en el desierto. Puede estar contento de haber saldado el trance con la integridad física intacta.
Intentó parecerlo Jesús Chover, muy acelerado en el día de su debut con picadores.
Y, sin duda, lo parecía Arturo Saldivar, que cortó dos orejas generosas de un novillo de dos orejas de verdad.
Se perdió en adornos y recursos vacuos en vez de perseverar en el toreo caro.
Comentarios
Comentario escrito por Amparo Gomar - 21/07/2010 Nadie puede decirle al Director de la Banda que "ameniza" cada tarde en la Plaza de Toros que eso del Que viva España sirvió para festejar el triunfo de la Selección Española en el Mundial, que yo misma tatareé pero que ahora como tu bien dices y conté en mi blog, parecía una pachanga y una verbena de pueblo, con todos mis respetos a las verbenas de pueblo. Es patético. Es que ayer estuve a punto de ponerme a bailar el pasodoble conmi compañero de asiento. En fin, así vamos.
Un beso, Carlos y a ver si nos vemos
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