En torno a la sexta de Fallas
Por Francisco Picó 17/03/2010
 
¿Quién ganó a quién?
No me refiero al número de trofeos cortados en la sexta corrida del abono fallero.
Eso lo tengo claro, por poco versado que esté uno en matemáticas.
Inmenso El Juli. Con capote, muleta y espada. Una de sus mejores tardes en su carrera. Y por supuesto la mejor que ha tenido en Valencia.
Pero lo de Ponce en el quinto es para nota sobresaliente en Tauromaquia.
El quinto Zalduendo fue uno de los toros más difíciles que hemos visto en nuestra ya larga vida de aficionados. De salida se le llevó un alamar de la hombrera. Luego derrotes, cabezazos, puñalás, las guadañas de sus pitones queriendo rebanar carótidas, yugulares y lo que fuera.
Y la ciencia de Ponce, su valor, su amor propio, su inmensa tauromaquia, y al final, si no por el asesino pitón diestro, si por el zurdo, el Zalduendo se tragó unos naturales inolvidables. Fueron cuatro series de cuatro y el de pecho. Con la angustia en los tendidos, con la emoción de todos los presentes.
Inmenso Ponce. Genial Ponce. Extraordinario Ponce, el mejor torero que ha habido en toda la historia del toreo.
Y la pregunta.
Se la hice a Manolo Tornay, a Juan Ruiz, y a otras personas de reconocida solvencia.
¿El Juli hubiera sido capaz de hacer lo que hizo Ponce en el quinto?
Tornay y Juan Ruiz no quisieron responder. Solamente dibujaron una sospechosa sonrisa. Los demás mostraron sus dudas.
Yo también.

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