En torno a la segunda de la Feria de San Jaime
Por Francisco Picó 20/07/2009
 
Del miedo insuperable a llegar a quedarse quieto
En términos médicos me parece recordar que hay una figura que se llama "miedo insuperable".
En ocasiones incluso los juristas utilizan esta denominación para buscar atenuantes.
Pues eso; que en la novillada de ayer en Valencia, durante la lidia del tercero hubo miedo insuperable y gracias a Dios que se supo sortear las embestidas del novillo y salir indemne del trance.
Pero es que en el sexto cambiaron las tornas y por parte del espada todo era voluntad, decisión, deseos de agradar y hasta de quedarse quieto.
Y no hay más remedio que reconocer que hubo algunos muletazos de buena factura que nada tenían que ver con las "encogetás" de una hora antes.
De cualquier manera lo que si que hay que pedir es sentido común.
A todos.
Desde el empresario hasta el último de la fila.
Lo mejor del festejo, sin duda, los dos pares de José Manuel Montoliu en el sexto. Así, sí, torero.

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