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El toreo que me gusta, artículo de Vicente Sobrino
Por Vicente Sobrino 03/05/2007 |
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El toreo que a mí me gusta es un vaivén en el túnel del tiempo. Me trae y me lleva. Me aleja y me recupera. No mira hacia atrás con nostalgia, de la misma forma que no contempla el presente comparándolo con el pasado.
El toreo que a mí me gusta tiene mucho de ayer y de hoy. Incluso me atrevo a decir que hasta del mañana, mezcla toreros, de estilos tan dispares como aparentemente antagónicos. Mas no crean que por ello el toreo que a mí me gusta es un caos de concepto. Ni mucho menos.
El toreo que a mí me gusta me recuerda a Paco Camino, con él despedí mi infancia, recibí mi adolescencia y me instalé en mi juventud. Me recuerda a El Viti, que me enseñó el por qué, el cómo y el cuando de las cosas del toreo. Me señala a Antonio Ordóñez, con quien descubrí la profundidad, la pureza: lo clásico nunca muere.
El toreo que a mí me gusta me hizo comprender que, a veces, se necesita un transgresor para darle sentido a la vida. Y me acuerdo de Manuel Benítez. O, por el contrario, me hizo sentir la torería mística de Mondeño. De la misma forma que el toreo que a mi me gusta también me hizo respetar y admirar el corazón, el pundonor, el valor...Diego Puerta.
El toreo que a mí me gusta lo probé a sorbos con Curro Romero, al que vi debutar como novillero en Valencia el mismo día que Miguelín, al que, por cierto, idolatré en su momento.
El toreo que a mí me gusta tiene la personalidad provocadora de Luis Miguel (Luis Miguel, en el toreo, sólo hay uno), aquella tarde de julio vestido con el atrevido terno diseñado por Picasso. O la naturalidad de sonrisa eterna de Antonio Bienvenida, en unas Fallas de cielo plomizo enfundado de verde y oro.
El toreo que a mí me gusta me instala en la técnica tan depurada y clásica de Manzanares; en el temple tan rústico como mágico de Dámaso González; en la raza de Paquirri; en la elegancia de Ángel Teruel; en la casta de Capea...
El toreo que a mí me gusta me hizo admirar el desparpajo juvenil de Palomo Linares; el fragor de batalla de Ruiz Miguel; la revolución que nació de la huerta para conquistar la capital...El Soro.
El toreo que a mí me gusta me hizo comprender la capacidad profesional y el cariz de líder de Espartaco; el populismo de Jesulín...un homenaje al temple; la clásica pureza de Ortega Cano; la mejor puesta en escena de Luis Francisco Esplá; el compás abierto de Paco Ojeda...
El toreo que a mí me gusta me pellizca el alma, como Morante; me acelera el corazón, como Pepín Liria; me hace soñar, como José Tomás, y me somete a la izquierda...El Cid.
El toreo que a mí me gusta no tiene corsés, ni formas, ni hace distinciones.
El toreo que a mí me gusta se resume en uno (ayer, hoy y mañana): Enrique Ponce, rey de los toreros.
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