El padre aficionado de la antitaurina Narbona
Por Ricardo Díaz-Manresa 06/02/2006
 
Hace un tiempo la ministra Narbona, ministra por la irracional y nefasta cuota sexística, largó contra los aficionados a los toros. Hablaba de los maltratadores, se le calentó la boca e hizo un paralelismo con los violentos y nos  incluyó. No sé si quiso decir ?sí quiso- que cada uno de los que íbamos a las plazas éramos  maltratadores en potencia. Gran barbaridad.
Hace un tiempo la ministra Narbona, ministra por la irracional y nefasta cuota sexística, largó contra los aficionados a los toros. Hablaba de los maltratadores, se le calentó la boca e hizo un paralelismo con los violentos y nos  incluyó. No sé si quiso decir ?sí quiso- que cada uno de los que íbamos a las plazas éramos  maltratadores en potencia. Gran barbaridad.  Afirma Carlos Herrera que este Gobierno todo lo que toca lo encabrona. Atiende Narbona. Y tiembla pobrecito español con  los partidos políticos, todos petardeando y alguno con el objetivo de dejar esto como un solar y dañar hasta el extremo.

Su padre, periodista y compañero en RTVE, era muy aficionado a los toros y escritor taurino prolífico. ¿Lo acusaba  de maltratador? ¿Habría sufrido en sus carnes esta plaga? ¿Acaso su madre, la también periodista María Francisca Ruiz?. Imposible tanto veneno en  sus palabras si  hubiera pensado en su padre. Sería  un acto de locura como dejar sin agua a todo el Levante y parte de Andalucía. Su progenitor estaba entre los acusados : había escrito casi una decena de libros taurinos como Sangre en la arena, Víctimas del toro en el siglo XX, La Maestranza y....Sevilla y las biografías de Rafael El Gallo, José Belmonte, Ignacio Sánchez Mejías y Manuel Rodríguez Manolete entre otras.

Leo en el último Boletín de la Asociación de la Prensa de Madrid, a la que pertenezco desde 1967, que Francisco Narbona González falleció en el último trimestre del pasado año y me ha traído dos dolores instantáneos: conocer que había fallecido y recordar aquellas declaraciones de la hija de un padre tan taurino. Lo escribo ahora, Paco Narbona, que estás en la paz, quizá todavía perplejo,  cuando ya no te puede causar dolor alguno y para rendirte homenaje y agradecerte tu trabajo de engrandecimiento del misterio taurino ?porque  misterio es- y para ratificar d lo loco que está el mundo. Gracias, Paco Narbona, por todo lo que has hecho por los aficionados y no te preocupes porque cualquier cosa puede pasar, y pasa, en las mejores familias.


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