Talavante en Madrid, más que un triunfo, artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 10/04/2007
 
El triunfo de Alejandro Talavante en Las Ventas significa mucho más que un simple éxito. Es la validación de un torero que apuntó la temporada pasada y que, después de ratificar este año en Valencia, ha reventado Madrid, una plaza que le acoge entre sus predilectos, que demuestra mantener su gusto por el toreo épico y que, en adelante, le va a exigir sin tener en cuenta que sólo lleva diez meses de alternativa.
Si tradicionalmente Domingo de Resurrección, taurinamente hablando, siempre fue Sevilla, este año, esta vez, Domingo de Resurrección fue Madrid. El impacto de la noticia manda. No es que el festejo de La Maestranza haya perdido un ápice de interés ni de glamour, no. la fecha es y será invariablemente Sevilla al calor de la tradición y de un cartel siempre atractivo. Pero eso no quita que en otras plazas, a rebufo de tan insigne día, proliferen carteles cada vez más rematados y sugestivos.

Madrid es ejemplo de ello. Este año, además, a los del foro les ha sonreído la suerte, la suerte de que embistan los toros. Y mientras en Sevilla el petardo ganadero echaba por tierra desvelos e ilusiones y la expectación se tornaba decepción, en la capital la afición tenía motivos para salir de la plaza con su entrada bien rentabilizada. La mayoría fueron a ver a Talavante con la convicción de que iba a ser un día grande para él y por ende para la Fiesta, con el presentimiento de que, además de confirmar alternativa, iba a confirmar los buenos presagios que había hecho concebir después de su reciente triunfo en Valencia. Y lo ratificó. El extremeño volvía a la plaza que lo lanzó de novillero.

El año pasado, aún sin cortar orejas, Talavante se situó entre los toreros más demandados por la afición a tenor de su gran actuación en Las Ventas. Si aquella tarde le puso en el punto de mira, la de este año le coloca entre los diestros más interesantes del escalafón y dispara su cachet por las nubes. La diferencia entre las dos actuaciones del de Badajoz es que ahora ha cortado dos orejas.

Ese doble trofeo, en Madrid, significa mucho más que un simple éxito. Significa que Talavante se ha convertido en torero predilecto de la afición venteña. Significa que de ahora en adelante, y poquito a poco, le van a exigir al ciento por ciento, y eso se convertirá una pesada losa, se lo aseguro. Significa que esa plaza sigue sintiendo especial predilección por el toreo épico. Y sigue significando que, pese a quien pese, Madrid es la única plaza capaz de lanzar la carrera de un torero en cualquier fecha y en apenas diez minutos, los que dura una faena de muleta.

Este Domingo de Pascua la noticia estuvo en Madrid. Esta vez el sentido del AVE no bajó desde la capital hasta Sevilla, sino que viajó desde el Guadalquivir hasta la M-30. Allí embistieron los toros, y ya saben que la noticia está donde está el toro. Allí triunfó Talavante, y ya saben lo que pasa cuando triunfa un torero en Las Ventas.


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