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Fallas, un regalo sin lazo. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 16/02/2010 |
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Los carteles falleros siguen sin presentarse oficialmente. Según explicó Simón Casas, las filtraciones que se habían publicado en Internet eran correctas, sin reparar en que, según la página web que se visitara, las combinaciones variaban ligeramente.
Presentación nocturna y menguada, apocada, escondida, casi clandestina. Ni eso. No fue una presentación de carteles, pues allí ninguna composición de la feria de Fallas se presentó. Ni siquiera hubo rueda de prensa. Al menos no la que debería haber convocado la empresa que regenta la plaza de toros y ha confeccionado el ciclo.
Lo que hubo fue una citación de Diputación a la prensa para dar a conocer a los nuevos gestores del coso de la capital valenciana. Los periodistas del gremio ya los conocíamos de sobra; sería para despistados o curiosos.
Lo cierto es que los carteles falleros siguen sin presentarse oficialmente. Según explicó el principal accionista de la sociedad, las filtraciones que días antes se habían publicado en Internet eran correctas, sin reparar en que, según la página web que se visitara, las combinaciones variaban ligeramente.
Pero no es eso lo preocupante. Lo que mosquea es que el taurinismo se conforme con una seudo-presentación sin el boato que merece la ocasión. Nueva gerencia, primer serial que organiza, Fallas, necesidad de transmitirlo... Decía uno de los socios que habrá seis o siete llenos. Ojalá, pero habrá que contarlo, los espectadores se tendrán que enterar ¿no?
Redobles, fanfarrias, cornetas y tambores, fuegos artificiales, fuera prejuicios, paseemos con orgullo nuestra afición... ¡Toros en Valencia!, y que se presenten como merece la primera feria importante de la temporada, como merece una plaza de categoría y una ciudad extraordinaria. Que se organice una fiesta, con alfombra roja, con la presencia de toreros, con actuaciones... ¡Que se entere todo el mundo!, y al que no le guste que mire para otro lado.
Ves la que forman los americanos con la Super Bowl o con el partido de las estrellas de la NBA y alucinas. ¡Menudo montaje! ¡Y sólo por un partido! Aquí celebramos catorce festejos y no somos capaces ni de adornar la plaza con unos simples globos. Catorce festejos... siete llenos... y los hoteles y restaurantes frotándose las manos, y las pastelerías, y los estancos, y las sombrererías, y muchas tiendas de ropa, y un montón de empresas gráficas, y repartidores, y taquilleros, y aposentadores... ¡Qué vengan todos a la fiesta de presentación!
¡Toros en Valencia! ¡Que se entere todo el mundo! Y que se involucren los hosteleros y restauradores, que siete llenos en la plaza son siete llenos en sus establecimientos. Dos de ellos los días 20 y 21, después de la cremá; eso que se van a encontrar este año gracias a los toros. ¡Fuera hipocresía!
Habrá toros en Fallas, y nos volverá a pasar: media docena de antis gritarán a las puertas de la plaza y se les oirá más que a los 120.000 espectadores que pasarán por taquilla a lo largo de la feria. No tenemos remedio. Gozamos del espectáculo más sorprendente y culto de cuantos existen y ni siquiera lo presentamos.
Sí, es bueno el cartel fallero que ha confeccionado el nuevo empresario, pero le ha faltado envolverlo en un bonito papel de regalo. Qué quieren que les diga, a mí los presentes me gustan con lazo, y las mujeres insinuantes en fina lencería siempre me atrajeron más que desnudas de sopetón.
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