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Enseñanzas del Crack Alfredo Landa, por Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 28/03/2007 |
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Alfredo Landa, uno de los grandes del cine español, ha anunciado oficialmente que se retira de los escenarios, y el pasado lunes, La 2 de TVE proyectó una de sus últimas películas: ?Historia de un beso?. Me hubiese hecho ilusión que hubiesen ofrecido ?La Vaquilla?, esa historia tan rocambolesca como verídica en la que, durante la guerra civil, los dos bandos dejaron de ser dos bandos por unos momentos, por una Fiesta, la de los toros. Quizá ?Historia de un beso? no tenga demasiado que ver con el tema taurino, aunque con un poco de imaginación todo es posible, y más después de comprobar el fallo del jurado de la Diputación de Valencia respecto a los premios de Fallas.
Alfredo Landa dice adiós. Adiós a toda una vida dedicada al cine. Para un servidor ha sido el actor más grande que ha dado España. Si este navarro de 74 años hubiese nacido en América sería ídolo mundial, no les quepa la menor duda. Ha protagonizado 116 películas desempeñando todo tipo de papeles. Ha sido el bueno y el malo, el policía o el pícaro, galán o escudero, cura o mariquita, adorable u odioso, el listo y el torpe. Ha tocado todos los palos del arte interpretativo con maestría y brillantez. Sobre todo nos ha hecho reír, aunque pienso que ha sido en los papeles dramáticos en los que hemos podido comprobar toda su dimensión. No sé si es más fácil hacer reír o hacer llorar, sea lo que fuere él ha conseguido ambas cosas.
Alfredo Landa, historia viva del cine español, uno de los grandes, ha anunciado oficialmente que se retira de los escenarios, y el pasado lunes, La 2 de TVE proyectó uno de sus últimos films: ?Historia de un beso?. Por lo que de taurino me toca, me hubiese hecho ilusión que hubiesen ofrecido ?La Vaquilla?, esa historia tan rocambolesca como verídica en la que, durante la guerra civil, los dos bandos dejaron de ser dos bandos por unos momentos, por una Fiesta, la de los toros. Pero no nos deleitaron con ?La Vaquilla? sino con ?Historia de un beso?, ambientada en la posguerra, en la que Landa interpreta al escritor Blas Otamendi, enamorado de Andrea, una bella mujer 25 años más joven que él.
Es la historia de un amor imposible, una película cargada de reflexiones, de enseñanzas, de filosofía. Hace apología del amor verdadero y del respeto que debería imperar entre diferentes ideologías. Yo, como siempre intento empaparme y sacar conclusiones de todo cuanto veo, me quedé con varios momentos de la película. En uno de ellos don Blas mira fijamente a Andrea, y ella le pregunta:
- ¿En qué piensa?
- No pienso en nada, sólo la miro, contesta él.
- Puede mirarme cuanto guste, pero a cambio dígame en qué piensa, insiste ella.
- Y él objeta: Si se lo digo es posible que me arreste la policía.
Se estarán preguntando dónde irá a parar este artículo, qué tiene que ver con algo taurino. Quizá no demasiado, quizá sólo pretendía rendir mi modestísimo homenaje al Crack Alfredo Landa, o quizá es que la otra noche ?Historia de un beso? me inspiró. Sí, creo que es eso, porque la conversación relatada viene al caso que ni pintada. Y es que, si digo lo que pienso de los premios de Fallas que ha dictaminado el jurado de la Diputación, posiblemente me arreste la policía, y si no me arresta, seguro que me gano más de una antipatía. Me da igual. Prefiero dormir con la conciencia tranquila y contar que considero que, en general y bajo mi discutible punto de vista, son una falta de rigor y de seriedad.
Estoy convencido de que demasiados de ellos no son justos. Y tanto lo estoy que lanzo un reto: Propongamos un pase con las imágenes de los mejores momentos de la feria y que sean los aficionados quienes voten. Seguramente el porcentaje de coincidencia con los emitidos por el jurado oficial sería ínfimo, preocupante. Yo acepto apuestas. A quien corresponda que recoja el guante.
Si queremos que la empresa de la plaza de Valencia sea seria, que las instituciones sean serias, que la prensa sea seria, que los presidentes sean serios, que la afición sea seria? un jurado de la categoría del de la Diputación debe dar ejemplo y ser serio. Entre los galardonados hay excelentes profesionales y buenos amigos, pero ni una cosa ni la otra les hacen merecedores, esta vez, de alguno de los premios otorgados. Ni es bueno para ellos, ni para los que hicieron mayores merecimientos, ni para la entidad que se supone que tiene Valencia.
En la película, Alfredo Landa advertía a su sobrino -y cito textualmente- que ?en esta vida nada es justo?. Posiblemente tenga razón y nada acabe de ser justo totalmente. Posiblemente parte de la grandeza de nuestra Fiesta estribe en su propia injusticia, en su capacidad para sorprender de una u otra manera, incluso de cambiar la vida de alguien para bien o para mal en apenas los veinte minutos que dura la lidia de un toro.
Ya ven, al final Alfredo Landa y los toros tienen cosas en común.
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