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Doble moral y decadencia de la tele. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 15/01/2010 |
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Sé de alguna chiquilla que anhela pegar un polvo con algún famosillo y vivir del cuento el resto de su vida paseándose sin pudor por los platós. Es el modelo de vida fácil que exhibe la tele. ¿Cuándo volveremos a ver corridas de toros en TVE?
Hace unos días, el periódico Las Provincias publicaba en sus páginas que el Ministerio de Industria ha abierto un expediente sancionador contra Telecinco por emitir, en el programa “Sálvame diario”, «referencias sexuales explícitas».
El espacio, que cuenta con la colaboración estelar de la tertuliana Belén Esteban, está presentado por Jorge Javier Vázquez dentro del horario de protección para los menores. Según la información del periódico, la cadena podría enfrentarse a una multa de hasta 300.000 euros.
El Ministerio ha actuado a raíz de una denuncia interpuesta por el Consejo Audiovisual de Andalucía, que se quejó de que en el programa, una de las colaboradoras -al parecer Karmele Marchante- «reprodujo escenas sexuales con otra invitada».
Además de esta queja concreta por los contenidos del programa, el Consejo Audiovisual de Andalucía ya había denunciado en septiembre el «preocupante incremento de la telebasura en horario infantil». Se refería a una serie de programas «cuyo objetivo principal es la exhibición impúdica de la intimidad de los personajes famosos o mediáticos». Al Ministerio también llegó una segunda denuncia porque los participantes «utilizan de manera habitual un lenguaje inadecuado para menores».
Me alegré al leer la noticia. Sé que poco cambiará la programación televisiva que sufrimos aún a pesar de estos expedientes y denuncias, pero me enerva sobremanera la doble moral que lucen muchos de los mandamases televisivos contra los que nos vemos totalmente impotentes.
Me refiero sobre todo a las explicaciones que alguno de ellos dio en su momento justificando la retirada de las emisiones taurinas de la parrilla televisiva por motivos de protección del menor. Aquello fue un atropello y un insulto para todos los aficionados, como si quienes hemos visto toros desde niños fuésemos unos maleducados.
Sin embargo, poco les importa el ejemplo que la pequeña pantalla da en horario infantil si los programas tienen audiencia. Y la tienen. Todos aquellos que se dedican a rajar del prójimo tienen tirón, y más cuanto peores formas se gasten y más decadente sea su lenguaje, y mejor si se cuenta con algún homosexual confeso que saque pecho de serlo.
Es lo que hay y lo que tenemos. Sí, quizá porque la gente los ve, pero los televidentes devoran cualquier cosa, y no dejarían de ver la caja multicolor si se les ofreciesen mejores contenidos. La tele debe ser divertida, educativa y de entretenimiento sano. Risas sí; telebasura de interioridades, insultos y chabacanería no.
Parece una exageración, pero sé de alguna chiquilla que anhela pegar un polvo con algún famosillo y vivir del cuento el resto de su vida paseándose sin pudor por los platós. ¡Ay! ¿Cuándo volveremos a ver corridas de toros en TVE?
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