Adiós a un aciago 2009. Hola ¿a qué? Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 06/01/2010
 
Se fue el nefasto 2009 y llega 2010, un año en que la fiesta de los toros será mirada con lupa por parte de los escépticos y enjuiciada milimétricamente por esa fauna televisiva de carroñeros hambrientos de carnaza y prestos a la dilapidación ante el menor traspiés.
avance Se fue 2009. Adiós a la pesadilla de un año infausto que no habría que olvidar. Todo lo contrario, deberíamos tenerlo muy presente, aprender de los errores cometidos e intentar que no volvieran a repetirse doce meses tan penosos.

Buceas en Internet leyendo estudios y análisis de la campaña que nos acaba de dejar y sólo encuentras titulares aciagos: 2009, mal año para el comercio; mal año para el sector agrícola, motivado principalmente por el hundimiento de los precios percibidos por agricultores y ganaderos; mal año para el periodismo, con más de cinco mil periodistas españoles despedidos; mal año para los inmigrantes; mal año para los derechos de la niñez; para taxistas y para jueces; para la bolsa; hasta fue un mal año para los comerciantes de árboles de navidad.

En España 2009 se caracterizó por una crisis económica que, lejos de intuir su resolución, provocó la mayor tasa de paro de Europa, llegando a alcanzar el 18,5% de la población activa, más del doble que el conjunto de la Unión. Y lo peor es que podría seguir subiendo hasta alcanzar el 21% en este 2010. El impacto afectó los bolsillos de los españoles en magnitudes que no se veían desde hacía décadas y generó un panorama de pesimismo colectivo.

En el apartado taurino 2009 mutiló de cuajo 400 corridas de toros, principalmente las que se celebraban en plazas de tercera. Lo sufrieron sobre todo los toreros de la zona media-baja del escalafón y decenas de ganaderías que vieron como en el campo quedaba un sobrante de casi 3.000 toros. Tampoco los novilleros se escaparon de la masacre y volvieron a ser las víctimas colaterales más perjudicadas.

2009 fue un año en que los toros embistieron menos que en temporadas anteriores. La falta de casta fue un mal general, más sorprendente en ganaderías de postín como Zalduendo, Juan Pedro o Fuente Ymbro. Tampoco Victorino estuvo al nivel que de él se esperaba.

Para muchos fue el año de José Tomás, que sin embargo fue de Castella. O el año de Morante, que realmente fue de Manzanares... y de Perera... y de un Ponce incombustible y de un Juli incontestable. Fue el año que Cataluña destapó el tarro de la peste antitaurina que ahora muchos caricaturizadores pretenden abrir en otros lares.

Se fue 2009 y llega 2010, un año en que la fiesta de los toros será mirada con lupa por parte de los escépticos y enjuiciada milimétricamente por esa fauna televisiva de carroñeros hambrientos de carnaza y prestos a la dilapidación ante el menor traspiés.

Queridos Reyes Magos, ante tal panorama no quiero pediros que me traigáis nada, sólo suplicaros que no me quitéis lo que tengo.


Comentarios

Sin comentarios

avance
 
avance
 
avance