Los toreros del micrófono, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 18/11/2009
 
Otro torero retirado, José Miguel Arroyo, en los carteles "Joselito", como el de Gelves, se apunta a los micros para televisar corridas. Un popular más que rentabiliza su nombre para otras actividades
Los toreros del micrófono
por Ricardo Díaz-Manresa
18-noviembre-2009

Sigue la ilógica dentro de la lógica de la España del XXI, descerebrada en gran parte por lo que hace mientras la otra tiene que soportarla, irritada, desanimada. Es la España cerebrada que queda.

A veces siento vergüenza por criticar lo que ocurre en el mundo del toro cuando fuera de los ruedos hay cosas mucho más graves, incomparablemente más graves . Pero es esta mi obligación profesional y la necesidad de seguir viviendo libre por honestidad periodística, esté o no equivocado. Y por dejar la profesión, de la que siempre viví, a la altura de mis posibilidades. Sobre los otros grandes problemas nadie me ha llamado para que diga lo que pienso. Y lo haría inmediatamente en cuanto tuviera ocasión. Me toca escribir de toros y eso es lo que hago.

Los micrófonos son para el verano. Y la primavera y el otoño de los predios del niño –o el setentón- perdido de Alquerías. Hay novedades. Son los toreros del micrófono. Los hay del ruedo, de la alcachofa o los que se quedan en su finca a ver pasar la vida.

El caso es que el Canal Menos aumenta la plantilla, el grupo que dio el más bajo nivel que recuerdo en la pasada feria de Zaragoza, con un palco vacío de contenido, lleno de amiguetes cuyo comentario más lúcido era insistir “en lo bien que lo hacéis” (España, tierra de cobistas por delante y de navajeros por detrás), con comentarios cada vez más desafortunados del equipo torerístico habitual y un aburrimiento y una rutina que irán minando a los abonados, entrevistas repetitivas, opiniones rutinarias etc. En fin, un cuadro.

Nos enteramos que se queda fuera Emilio Muñoz, el menos criticado de los cuatro (de la terna que diría José Ramón de la Morena en El Larguero refiriéndose a los cuatro nombres que sonaban para nuevo entrenador del Santander), compañero prisaico y popular.

Se va el trianero. No nos han dicho si por enfermedad, cansancio o poco entendimiento con el bigotes taurino. Anuncian, eso sí, que será sustituído por Joselito, cuando este torero en activo era contrario a la televisión o le ponía muchas pegas. La ilógica de la lógica en la España de hoy.

Los toreros van a los micrófonos y se convierten en toreros del micrófono. Da igual Joselito, que Luis Francisco Esplá, que José Pacheco “El Califa” que Julián García o que Jesulín o Ruiz Miguel. El mejor hasta el momento ha sido Roberto Domínguez, claro defensor de los toreros como todos. Los comentaristas no pueden ser toreros, ni tenistas, ni futbolistas, ni baloncestistas ni ex de la profesión porque siempre defenderán a los suyos.

Deben poner a críticos independientes. Los exprofesionales están para dar opiniones sueltas en entrevistas o para dar lecciones en conferencias pero nunca en el día a día, en el momento que se produce el tema por su carencia de profesionalidad televisiva. Aunque en la España actual todo el mundo vale para todo.

La televisión, desgraciadamente, está plagada de ex populares en cada una de las actividades o profesiones que ponen de moda el coba para todos y –encima- muchas veces los comentarios “técnicos” son parecidos a los que diría un chico de ocho o diez años.

Así que otro torero para aportar más de lo mismo. Llegó Manolito Caballero y engrandeció la figura de Emilio Muñoz y el nuevo no sabemos qué hará. Joselito me cae bien como persona y como torero. Lo único que detesto es el apodo. Joselito hubo uno inimitable. Igual que Frascuelo. Las segundas partes nunca fueron buenas. ¡Anda que no quedan apodos originales con un poco de imaginación! Piensen en una pléyade de hoy de toreros que se apodaran El Gallo, Manolete, Lagartijo, Guerrita, Machaquito, Bombita etc. Vaya originalidad y vaya lío, especialmente para los historiadores.

En fin, en las teles, en las fecales y en alguna otra que no lo sea, si existe, es la moda colocar a conocidos, que es lo que la audiencia de Jogerja, Belén, Iglesias, Milá y todos los gigantescos pozos negros que los platós demandan.

Esto es otra cosa pero la moda lo impone todo. Que José Miguel Arroyo, que nada tiene que ver con José Gómez Ortega, demuestre que estoy equivocado.

No quiero entrar en más profundidades. Sólo recordar que como torero no podrá meterse con otros toreros. (Estaría mal visto por mal compañero).Como ganadero con otros ganaderos.(No puede echarle la culpa tampoco a los toros porque él cualquier día puede pegar un petardo y también estaría mal visto como compañero) . Como comentarista tampoco con la empresa que tiene que comprar sus toros. (Nada menos que con Taurodelta, Sevilla, Pamplona, Bilbao y Zaragoza y las otras de la empresa de Madrid). Y menos mal que ya no es apoderado de Jiménez. Que tampoco se fije en Dávila Miura que es a la vez comentarista de la Ser y apoderado. ¿A qué señor de los dos sirve?

Ser juez y parte no es que sea difícil. Resulta imposible. Tener intereses en el mundillo es peliagudo. El panorama resulta complicado.

Si a esta ensaladita le añadimos que Martín Arranz –años ha- nos reunió a dos o tres periodistas y oyó mis razones como especialista de televisión, en la que le pedimos equilibrio. Ni mucha ni poca pantalla cuando había una sola. Fue gratis. No sé ni quién pagó los cafés.

Y entonces Joselito Arroyo apretó mucho. Y se hizo el duro. Pero los tiempos cambian y se puede ser incoherente o poco consecuente.



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