Jesulín, no, por favor, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 15/11/2009
 
Reaparición que servirá para reforzar su presencia en las emisoras fecales y, sobre todo, de su familia. Y la plantea como si hubiese sido una figura : pocas corridas y especiales. La tele se lo ha hecho creer.
Jesulín, no, por favor
por Ricardo Díaz-Manresa
15-noviembre-2009

Otra vez, no, por Dios. Tienes libertad para irte de los ruedos y volver, pero no nos hagas esto. No vuelvas para nada. Varias corridas sueltas y la reaparición en la nueva Vista Alegre, si es que hay algo, porque a este paso con diciembre tampoco…

Se vuelve o no se vuelve. Se hace la temporada completa o se queda uno en su casa, pero tus planes son tan recortados… Además, ¿no tenías no sé cuántos clavos en la vertebral y una mala voltereta te podría dejar en silla de ruedas? ¿Para qué tentar al destino?

Tienes dinero. Si te falta, te lo da la tele de las aguas fecales. Fuera de los ruedos, sí que has dejado huella. Hacer de la Belén, de la Campanario, de tu madre, de tu padre, de tu hermano, de tu hermana y hasta de tu tía unos fenómenos televisivos que trincan todos y trincan bien y son más populares que la Duquesa de Alba es un milagro, el mayor de los siglos XX y XXI juntos.

Más conocidos que la de Alba y a superior altura popular. Personajillos que en una España normal serían sólo conocidos para la señora para la que fregaban y por el camarero del pueblo que les ponía los cafés , colocarlos arriba, vaya éxito.

Pon una agencia de peleles de la tele y te forras con las comisiones. Puedes seguir creando monstruitos horteras.

A tí mismo una de las emisoras fecales te ha dado estos días una publicidad masiva, que te valdrá para plantarte otra vez en las arenas de España. Creo, no obstante, que equivocas el camino, aunque disfrutes de programas especiales y larguísimos en las horas teta de la pequeña pantalla envilecida.

Entonces, ¿para qué torear? Se han pasado los tiempos de las bragas, de los sostenes, de las loquitas berreantes, de los trajes amarillos, de las gracias sin gracia, de las canciones decepciones, de la popularidad taurina execrable…

¿Torear más, para qué? Templabas tanto como aburrías, estabas fuera del circuito de las ferias, los aficionados –esos que cabían en un bus según tus desplantes pero que necesitan más buses- no te pueden ni ver, nadie te echa de menos, hemos resuelto la vida taurina sin ti este tiempo, gozas de poca cabida en una temporada de crisis como la próxima…¿Para qué entonces?

Tienes a los juanesycuartos, a la España de los grandeshermanos casposos y vomitivos, a la audiencia maloliente de la tele a tus pies..¿Qué vas a hacer en los ruedos?

Puedes venir al mercado libre en el que el libre cambio es sagrado y ojalá que se te de bien. Hay algunos de tus compañeros que torean mucho y no pintan nada en los ruedos pero sí en las teles.

Piénsatelo, Jesulín. Los ruedos son muy duros. Y a los aficionados se nos hacen cuesta arriba muchas cosas.


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