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Los cinco magníficos. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 21/10/2009 |
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Pinar, Manzanares, Talavante, Castella y Luque. Los cinco han rubricado un final de temporada apoteósico. Los cinco me han dejado con la miel en los labios deseoso de que comience pronto la nueva temporada para volver a emocionarme con ellos.
Se acabó. Con la feria de San Lucas de Jaén se da el cerrojazo a la temporada taurina española. Han sido más de siete meses de actividad en los ruedos. Más de siete meses que, cómo no, han deparado decepciones y sorpresas. Y a estas últimas, a las ilusiones, nos agarramos los aficionados a los toros para pasar el invierno esperanzados, expectantes, impacientes porque comience pronto una nueva campaña.
Debemos ser algo “masocas”. Llegamos a octubre con el piloto de la reserva encendido. La mayoría solemos estar “atorados”, un poco saturados de tantas corridas vistas y de tantas noticias absorbidas. Necesitamos una pausa, o al menos eso creemos.
Pero pasa El Pilar de Zaragoza y ya comenzamos a sentir morriña. Sólo queda Jaén. Se escapa la temporada irremediablemente. Y llega Jaén; y se termina Jaén. Ya no hay marcha atrás. Añorar toca. Yo ya he empezado a hacerlo. Y es que el final de la campaña nos ha dejado el buen sabor del gazpacho manchego, del arrocito alicantino, del cordero extremeño, del vino francés y del mantecado de la Estepa sevillana.
El gazpacho lo ha formado el albacetense Rubén Pinar, adherido al triunfo a lo largo de una temporada que no ha acabado de ser justa con él. Para que nadie olvide su nombre de cara al inicio de 2010, Pinar fue a Zaragoza contratado para una tarde, triunfó, le ofrecieron una sustitución y volvió a triunfar, lo mismo que hizo en su apuesta sevillana del día de la Hispanidad.
El mejor arroz con bogavante lo cocinó Manzanares con el arte superior como ingrediente en ciudades tan distintas como Bilbao, Ronda, Murcia, Barcelona, Zaragoza -donde la paella le salió sublime- o en el festival de Valencia.
Tierno cordero extremeño parece Alejandro Talavante, cordero por su recatada apostura y su tierna mirada. Pero tras la piel de oveja se esconde un feroz depredador, eso es lo que ha demostrado tras un final de año arrollador repleto de faenas macizas de sólido contenido. Así lo atestigua su paso por Murcia, Zaragoza y Jaén.
El buen vino francés lo puso Sebastián Castella, uno de los grandes triunfadores de 2009, arrollador en la Feria de Otoño de Las Ventas, plaza de la que salió a hombros por segunda vez el mismo año, y en Nimes, con el corte de cuatro orejas en septiembre.
Y el postre, mantecado de la Estepa, fue cosa del sevillano Daniel Luque, que deslumbró en La Maestranza por San Miguel y antes lo había hecho en Nimes y en Albacete.
Cinco toreros como cinco continentes. Cinco grandes, cinco héroes, cinco linajes. Cinco ilusiones, los cinco sentidos puestos en ellos. Parece que la temporada les despide cuando se encuentran en su mejor momento. Pinar, Manzanares, Talavante, Castella y Luque. Los cinco han logrado más éxitos a lo largo del año, por supuesto, pero el final ha sido apoteósico para ellos e impactante para los aficionados.
Ha habido otros toreros relevantes, sí, pero han sido los cinco magníficos los que me han dejado con la miel en los labios, deseoso de que comience pronto el 2010 para volver a emocionarme con ellos.
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