El castañar del Pilar, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 20/10/2009
 
Castañazo, pilongazo, coñazo etc ese ha sido el resumen de la última gran feria de España. Nada más aparecer los carteles de los Choperitas, la serie olía a pestiño. Y encima ha tenido muchas sustituciones. Feria dificil de tragar.
El castañar del Pilar
por Ricardo Díaz-Manresa
20-octubre-2009

Para castañar, la del Pilar. Castañar es donde hay castaños. Y castaña, además de ese producto tan apreciado sobre todo en invierno, es sinónimo en el lenguaje español de plasta, coñazo, aburrimiento etc. También se dice castañazo cuando el sopor sube de tono, como si te hubieran lanzado una castaña y te hubiera dado de lleno en la cabeza.

La feria del Pilar 2009 ha sido, según lo previsto, una castaña. Qué castaña, qué castañica, la feria de la Pilarica. Qué castañón y un solo faenón (el de Manzanares). Como la hacía Taurodelta al más siniestro estilo San Isidro, ya lo adelanté en un artículo del 19 de septiembre : la feria del Pilar huele a coñazo.

Y encima vinieron las sustituciones. Y los carteles que eran malos quedaron peor. Mucho relleno y pocas figuras. Puro San Isidro en vena. Puro Taurodelta en sangre. Y naturalmente nos hemos aburrido como ostras. No recuerdo una feria más aburrida en los últimos años. Se me ha hecho muy cuesta arriba aguantarla.

Y, claro, salvo un día de cartel rematado y otros dos digeribles, en los demás daba pena ver la plaza con tantas calvas. Qué desolación padecer una feria de primera así. El público no es tonto y no quiso tragarse las corridas llamadas toristas con muchos toreros inaguantables. Y desertó.

El abono cautivo de Madrid lo asume todo, pero ni Zaragoza es Madrid ni tiene el mismo número de tontos a la fuerza. Abonados a los que se atan las manos y los pies. Total, una feria convertida en castañar y un aviso serio para los taurinos si éstos quisieran darse cuenta de algo.

Y no se llenó ni un día. Ni en la fecha de la Virgen del Pilar. Ni en el día más grande del calendario zaragozano. Tampoco tomarán nota.

Por si fuera poco el coñazo, no sé a quién se le ocurrió llevar el último domingo a Campuzano, tarde que se llenó la plaza porque los paganos saben que los rejoneadores divierten casi siempre y los de a pie casi nunca.

Y el tal Campuzano, pianista, largó un coñazo sublime, que no pegaba ni con cola... El piano, en mi humilde opinión, es para espacios cerrados y con mesura y, en cambio, las bandas son para lugares abiertos. Por eso cada uno toca habitualmente donde –perdonen la facilidad- toca. El pianista creyó que era el protagonista de la tarde y no paraba.

Otra gracia de la feria fue ver el día del Pilar a una pareja bailando la jotica del toro en el toro de la jotica. No saben qué hacer para que el ridículo sea mayúsculo. La banda toca su jotica como toda la vida y el público palmea con más o menos gracia y el momento es completo. No le hace falta nada más. No nos metan ni se metan en más castañares.



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