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Buena torera, mediocre torero, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 07/10/2009 |
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Toreo masculino, toreo femenino. Juntos o separados. En los grandes deportes de élite, hombres y mujeres compiten sólo con los de su mismo sexo. El toreo se compone de arte y fuerza física y es necesario un nivel mínimo, sobre todo en lo que se refiere a la fuerza.
Vuelve el tema a la actualidad porque las mujeres han copado dos carteles últimamente en la Monumental de Méjico.
Buena torera, mediocre torero
por Ricardo Díaz-Manresa
07-octubre-2009
¿Qué es eso de “buena torera, mediocre torero” que escribía en un artículo reciente “Mujeres vestidas de luces, ¿qué?”. Me lo han preguntado varias lectoras. Dicen que lo entienden o quieren entenderlo, pero que lo explique.
Pues es destacar toreando con las mujeres y ser un torero más haciéndolo con hombres. Ellas quieren mezclarse en los carteles machistas y las hay –alguna de las cuales, poquísimas, que han sobresalido- que no querían saber nada de mujeres y prácticamente se negaban a torear con ellas. Les molaba más hacer el paseo entre machos.
Por las diferentes condiciones que la Naturaleza, con mayúscula, ha dotado a mujeres y hombres, la fuerza física es una de las que más diferencia ambos sexos. Y, en el toreo, además de arte y valor, se necesita matar a los toros y ahí han fallado casi todas las mujeres toreras.
Hay que señalar antes de seguir que el número de mujeres que aspiran a ser figuras del toreo es limitadísimo y en un porcentaje muy elevado no han sido sino meras anécdotas.
Aquí se plantea el dilema de si tiene que haber toreo para mujeres – carteles exclusivos de féminas como están haciendo últimamente en la México- y toreo para hombres, como vemos desde tiempo inmemorial en los deportes.
Tenis, atletismo, fútbol, balonmano, baloncesto y otros deportes de élite no mezclan ambos sexos en la competición, seguros de que los hombres vencerían siempre por goleada. No se trataría de formar equipos mixtos sino de competir ellas contra ellos. No habría color.
¿Por qué tiene que ser entonces el toreo una de las escasas actividades que la mezcla se da y, más todavía, se exige?
Yo he visto en la desaparecida como tal, plaza madrileña de Vista Alegre, ahora Palacio del mismo nombre, a la torera Maribel Atienzar pasarlas canutas para terminar con su novillo mientras que el también desaparecido Antonio José Galán le señalaba con el dedo dónde tenía que dar el golpe de verduguillo.
Y es que hay cosas que no pueden ser, por mucho que nos empeñemos. La Naturaleza llena cada primavera los árboles con hojas verdes, que creo nunca serán –por mucho que lo deseemos- de otro color, por ejemplo azul.
Por eso lo mejor será que haya buenas toreras, por un lado, y buenos toreros, por otro, pero alguien puede replicar, y lo hará, que tenis, atletismo, fútbol, balonmano, baloncesto y demás deportes de competición necesitan mucha más fuerza física que el toreo.
Es verdad, pero siempre habrá un mínimo nivel que exige la lidia y muerte de un toro y al que las mujeres, incluso las fuertes, llegan justitas.
No obstante, nunca nos pondremos de acuerdo en este tema. La discusión es y será eterna, ya lo creo. Y mayor conforme avanza la historia.
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