Jueguen con Valencia y Castellón, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 27/02/2007
 
Los que van a Valencia y no a Castellón no los echarán de menos en La Plana y viceversa. Esto es lo quería plantear, juegos aparte.
Les propongo un juego. Pónganse delante los carteles de Valencia y Castellón 2007 y comprueben los que faltan en una y otra de los conocidos ?ya no me atrevo a llamarlos a todos figuras porque figuras siempre hubo pocas y ahora menos que nunca- y después a ver si descubren cuáles son las mejores combinaciones globales de una y otra feria. Y, tras San José, hablamos si se notó la falta de algunos de los primeros toreros del escalafón, primeros por número de corridas. Igual no se ha notado ni en la taquilla, el único lugar clave.

Porque taquilleros no hay ni uno y, por tanto, da igual que vayan o no. Talavante sigue siendo la novedad. Ponce, la técnica. Castella, el ausente, la esperanza de alguien que mande, aun sobrevalorado como está. El Cid, la belleza del toreo. César Jiménez, todavía indefinido. Y El Juli, lejos del Juli juvenil y sin acercarse al Juli que se pretende.

Bueno, pues ni juntos ni separados llenan una plaza. El ?no hay billetes? lo ponen los farolillos de Sevilla, la aglomeración de las Fallas, cualquier día de San Isidro, la universalidad y la tradición de San Fermín o la pasarela de modelos de Bilbao etc. Desgraciadamente, nunca ellos.

Van a las dos ferias grandes de marzo El Fandi, El Cid, Rivera Ordóñez, El Juli, Manzanares, Jesulín, Rincón y Talavante. Los pongo por el orden de número de actuaciones de 2006. Y busquen -sigamos el juego- donde están, si están que la mayoría está, los Ponce, Castella, César Jiménez, Morante, Perera, Ferrera y Tejela, también entre los más toreados de la temporada anterior.

Los que van a Valencia y no a Castellón no los echarán de menos en La Plana y viceversa. Esto es lo quería plantear, juegos aparte. Hemos llegado a un nivel y a una situación que da igual que toree uno u otro ?salvo dos o tres excepciones- y que tampoco los empresarios van a sufrir si la terna es más o menos conocida. Lo tienen fácil. Pueden prescindir de cualquiera sin que lo noten en el bolsillo.

Un poco fuerte, un poco triste, pero real.

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