Dos torean juntos, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 13/09/2009
 
La mayoría de los mano a mano, en esta época moderna del toreo, no son tales porque no hay competencia previa ni ganas de enfrentarse. Los programan porque sí como el de Valladolid entre Morante y Castella. Los mano a mano son otra cosa.
Dos torean juntos
por Ricardo Díaz-Manresa
13-septiembre-2009

Dos torean juntos, que es en lo que han quedado los enfrentamientos de antaño en los manos a mano de ahora. Dos torean juntos, parafraseando el título inmortal de aquella gran película “Tres cabalgan juntos”. Dos torean juntos, no se sabe para qué. Dos torean juntos o porque sí o porque así los ponen, sin que sepa nadie –salvo la empresa- las razones. Dos torean juntos, pero cada uno por su lado.

Dos torean juntos porque cae herido alguno de la terna y no quieren o no pueden sustituirlo. O sea, repito, porque sí.

Me pone en bandeja esta reflexión, el mano a mano Morante-Castella en Valladolid, por ausencia obligada –está en la cama- de Perera. Al parecer cada uno actuó por su cuenta, como era lo lógico, sin reparar en el otro. Dos torean juntos porque hacen el paseíllo así, pero ahí se acaba el cuento.

Un mano a mano como éste no tiene sentido ni lógica : reaparece precipitadamente el de la Puebla del Río y lo colocan frente –es un decir- Castella, sin haber tenido confrontación torera ni personal anterior.

Igual que los mano a mano que nos quisieron enjaretar en la feria de Bilbao y, a mayor abundamiento, todos los que hemos visto esta temporada, Bautista y Castella aparte.

Los mano a mano son para dirimir alguna cuestión, para ver quien es el gladiador –exageraciones al margen- que vence sobre la arena, para demostrar quien está primero, para resolver cuestiones en el ruedo que han tenido origen dentro y fuera de él, para enfrentar estilos. Para, en una palabra, en-fren-tar-se. Todos estos apaños light no tienen sentido.

Hay manos a manos taurinos y los puede haber morbosos. Mano a mano justificado sería el duelo Ponce-José (uno acusándole de que no se arrima y, por tanto, no expone y el otro replicando lo que es el toreo y su técnica), otro argumentado podría ser el de JT-Perera, sobre todo en la temporada anterior, para ver quién se llevaba el gato al agua, uno más el de los franceses Bautista y Castella que discuten por el cetro del toreo en su país y algún otro.

Entre los morbosos, no taurinos específicamente, estaría bien un Rivera Ordóñez-José Tomás por lo de la medalla u otro Rivera Ordóñez-Morante por el mismo motivo. Combinaciones imposibles porque no querrán ninguno de los aludidos y porque para el Ponce-José Tomás se necesitaría el Bernabeu.

Es imprescindible para los mano a mano que los dos se jueguen algo y estén dispuestos a jugárselo y que también el público lo demande. Todo lo demás –y es lo que vemos ahora- es una filfa porque una cosa es un mano a mano y otra dos que torean juntos.


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