La Luna de Agosto pasó de largo, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 25/08/2009
 
Una muy buena idea publicitaria para ofrecer muy poca cosa. Primero hay que preparar un buen producto y después venderlo bien. Aquí han fallado los taurinos y han hecho fracasar a los publicitarios, que confeccionaron un celofán precioso sin nada dentro.
La Luna de Agosto pasó de largo
por Ricardo Díaz-Manresa
25-agosto-2009

Me gusta la publicidad buena, como todo lo bueno. Y buena era la de Taurodelta invitando a la gente a ir a los toros en Madrid el mes del calor : “La Luna de Agosto te señala a las Ventas” y “Las Ventas, una puerta abierta todo el año”.

Agosto y Madrid son muy difíciles. En realidad, Las Ventas es problema en cuanto acaba el empacho de las tres ferias de mayo-junio (La Comunidad, San Isidro y el Aniversario), cuando la gente termina atorada de ver tanta bazofia. Y hay que crear expectativas y por supuesto la publicidad buena es la mejor solución.

Mezclar la magia de la Luna, su leyenda y su noche hermosa, con el Toreo y la primera Plaza de Toros es una estupenda idea, con imaginación y embrujo, para… algo importante. Importante, no esto…

¿Para ofrecer qué? Pues dos carteles como para pensárselo mucho, otro para pensárselo y un cuarto para pensárselo menos (ver a un torero que toreaba y ya no torea: Juan Mora, uno que torea y debe torear más: José Luis Moreno y un tercero con mucho toreo de la familia y mucha nostalgia y que quiere torear, César Girón).

Ocurre sin embargo que la publicidad tiene que ofrecer algo dentro muy bueno igual que un buen plato no vale si no presenta un manjar apetecible. La publicidad es fundamental como gancho para abrir el apetito del que la ve, no para recordarle productos que no dicen nada.

Recuerdo que una vez Taurodelta, hace años puso un recuadro de la corrida de una tarde de verano en Madrid ¡¡en la portada del diario EL MUNDO!! Pero el cartel era tan malo que los lectores lo agradecerían, supongo, diciendo : gracias por recordarme que no debo ir.

Más o menos ha ocurrido con lo de la Luna de Agosto, que ha pasado de largo, sin mirar y mucho menos señalar a Las Ventas. ¡Menuda es la Luna! Querer mezclarla con lo que no tiene misterio, n i gracia, ni categoría… ¿Resultado? Que ha ido la misma gente que siempre : muy poquita. Lo previsto con Luna o sin Luna.

Porque ni los toros se pueden enamorar de la Luna porque estos festejos “de la Luna” eran con sol y por la tarde y tampoco son nombres para enamorar Amaya, Antón Cortés, Chaves, Rosales, Lleornart, Carnicerito de Ubeda etc.
Hubo dos orejas y hasta una vuelta a un toro en este miniciclo pero el fin principal, que era meter gente, no se cumplió para nada.

Así que menos Luna, mejores carteles, buenos productos y publicitados con el nuevo estilo. Esto es lo que exige Madrid y su plaza. Acabaron los festejos de la Luna de Agosto y nadie la ha visto torear.


Comentarios

Sin comentarios