Crisis y drama de los puntilleros, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 16/08/2009
 
Los terceros de las cuadrillas hacen esta labor, fallan algo más de la cuenta mientras han desaparecido los puntilleros profesionales que eran matarifes. Algunos matadores se llevan algún que otro disgusto al ver cómo levantan sus toros.
Crisis y drama de los puntilleros
por Ricardo Díaz-Manresa
16-agosto-2009

Hay una verdadera crisis de puntilleros. Ya no se lee en los carteles de las corridas aquella coletilla inevitable “y un puntillero”. Ahora los puntilleros son los terceros de la cuadrilla y los pobres hacen lo que pueden.

Antes, los puntilleros profesionales eran profesionales de los mataderos y estaban, por supuesto, entrenadísimos. Llegaban a la plaza y era coser y cantar. Si un matador metía la espada, podía estar seguro en un 98% que el triunfo no se le escapaba. Y eso lo medían valoraban mucho los toreros. Eran una garantía. Un gasto más pero pagado a gusto.

Recuerdo a Agapito, puntillero de la plaza de Madrid, ya fallecido, seguro como nadie. Un figura con la puntilla. Era contratado por Pamplona y otras plazas del norte. Y los espadas podían estar tranquilos.

Ahora se tienen que arreglar con los terceros, que más veces de la cuenta fallan estrepitosamente y les quitan orejas y triunfos. Y los desesperan. Hay crisis de puntilleros, ya lo creo, porque además ¿en dónde entrenan?. En los mataderos no hay posibilidad porque todo está mecanizado y ya no muere ningún animal apuntillado salvo los toros bravos y en las plazas.
Y puede que cualquier día haya drama. A algún espada se le va a ir la olla y van a mandar al tercero sin puntilla al desolladero de una certera estocada tras perder la paciencia ante fallos reiterados. Recientemente en Madrid, uno de los novilleros, Javier Herrero, tenía ganada la oreja, el triunfo y quizá ser designado ganador del certamen. Pues bien, su tercero le levantó el novillo tres o cuatro veces ante la desesperación del chaval. Figuraos lo que deben sentir figuras o no, haciéndoles falta urgente o no, cuando ven que se les escapan puertas grandes por el puntillero. No les digo nada si es en una feria de primera.

Hay otro defecto garrafal de los terceros-puntilleros como ir siempre por delante, con lo que los animales se orientan y se defienden. Antes iban muchas veces por detrás, con más tranquilidad y sin avisar al bravo que está doblado. Y había muchos más aciertos. Ahora todos igual. Estamos en la sociedad del mimetismo y pocos piensan lo que es más oportuno y mejor.

Por si fuera poco, y como es tan difícil hacer prácticas con la puntilla, les pasa lo mismo a los matadores con el descabello, que son poco certeros. Es algo mecánico, sí, pero que muchas veces les deja sin orejas. O por culpa de un mal uso del verduguillo o por la torpeza de los puntilleros.

Parece una tontería, pero es muy importante. Puede incluso, poniéndonos trágicos, que hayan truncado una carrera o al menos una temporada el verduguillo o la puntilla.



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