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Tirando de pico. Anecdotario taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 04/07/2009 |
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Manolete y los reventas
A pesar de que eran tiempos de penuria. La maldita guerra civil dejó a España hecha un solar, durante los años que Manolete estuvo en activo, hasta su muerte en Linares, los aficionados a los toros hacian grandes esfuerzos para poder asistir a las corridas en las que toreaba Manolete.
Las entradas de los toros siempre han sido caras. Téngase en cuenta que los honarios de los toreros, son altos, o deberían ser altos, pues son hombres que se juegan la vida, y además la materia prima a la que tienen que enfrentarse- una corrida de toros- también es cara. Son millones de pesetas el precio de una corrida de postín.
Nada que ver con las mil pesetas que cuesta un balón de fútbol, que es la materia prima que utilizan los futbolistas, claro que algunos de estos también cobran cifras astronómicas.
Bueno, a lo que vamos.
Manolete cuando estaba en Madrid siempre se hospedaba en el mismo hotel, El hotel Victoria, me parece recordar que en la habitación 242, en la misma que quien firma estas líneas también lo ha hecho muchas veces.
A la puerta del hotel, que por cierto regentaba un matrimonio valenciano, razón sin duda, por la que había tantos detalles valencianos, en la plaza del Ángel, se situaba un hombre que al llegar Manolete siempre le decía cosas como: ¡Olé los toreros valientes!, ¡vivan los buenos toreros!
Un día Manolete se detuvo y le preguntó: Vamos a ver, ¿Porqué siempre me dice usted lo mismo?
Porque gracias usted, yo me estoy haciendo rico.
¿Y a qué se dedica usted, si puede saberse?
Yo soy reventa y le sigo por todas las plazas.
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