Políticos comprometidos con la Fiesta, opinión de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 31/01/2007
 
Nueva declaración de intenciones de los políticos de este país. Buena declaración de intenciones para la Fiesta. Se trata de otra intentona de unión en favor de los toros después de que el primer conato se quedase simplemente en tentativa. Entonces la idea partió desde el Partido Popular, más concretamente del portavoz del grupo en el Senado don Pío García Escudero. Ahora es el PSOE, personalizado en don Miguel Cid Cebrián, quien pretende unir a políticos de todos los colores para defender los valores de la Fiesta de los toros desde una perspectiva política.
¡Aleluya! Frente a la pasividad generalizada del sector taurino que parece no inmutarse ante los continuos ataques que está soportando la tauromaquia en las últimas fechas, han tenido que ser precisamente los políticos quienes traten de hacer respetar al mundo taurino.

Y es que los toros, la Fiesta, no tiene ideologías por mucho que una minoría estridente pretenda hacerlo creer. El juego a vida o muerte del hombre con las bestias es tan antiguo como la propia humanidad, y la Fiesta, arraigada como tal desde hace más de tres siglos, ha visto pasar reinos y repúblicas, gobiernos de derecha y de izquierda, dictaduras y democracia indiferente a tanto cambio de gobierno sin que a las plazas dejasen de acudir aficionados de todas las tendencias. De hecho, durante la guerra civil ambos bandos pugnaban por hacerse con los servicios de los diferentes matadores en festivales organizados con carácter benéfico.

¡Bien! Está muy bien que la clase política recuerde esto y de la cara. ¡Bien! Está muy bien que desde el PSOE se tome la iniciativa después de que aquella primera prueba que puso en marcha el PP acabase fallando precisamente por la falta de adhesión de, entre otros, los socialistas. ¡Bien! Está muy bien que el PSOE deje claro que sus militantes tienen libertad de pensamiento en cuestiones taurómacas.

Es el momento oportuno para ello después de que la ministra de medio ambiente, Cristina Narbona, aprovechase su cargo para ?cargar? contra los toros. Decía la ministra en sus últimas declaraciones que no hacía falta atacar a la Fiesta porque había perdido todo el interés para la sociedad española, y que era cuestión de tiempo su desaparición. Hágase caso doña Cristina, y céntrese en la labor que debe desempeñar. Hágase caso, por favor. No le contaré yo que hoy en día se celebran más festejos que nunca, ni que acuden más espectadores a las plazas, ni que hay más toreros y más escuelas taurinas, ni que el sector taurino emplea más trabajadores que en la vida, ni que se trata del segundo espectáculo de masas de este país ?después del fútbol-, ni que es la actividad que menos subvenciones recibe pero que más impuestos satisface. No le sugeriré yo que, como una vez dijo Ortega y Gasset, debeíra asomarse a una plaza de toros para conocer el estado de la sociedad española. No le contaré yo que Joaquín Sabina, convencido comunista, acaba de recibir un galardón taurino, ni que el pasado año acudieron a la plaza de Valencia altísimos cargos de la política valenciana del PSOE y del PP; hasta anarquistas, en algún caso.

La Fiesta no es de rojos ni de azules, no es de verdes ni de blancos. No se trata de convencer a nadie, porque todos tenemos razones de peso suficientes para defender nuestras convicciones, a favor o en contra. Únicamente se trata de convivir con respeto, sin imponer pretensiones personales hasta el punto de limitar la libertad de los demás. Bien por algunos políticos. Ojalá esta vez cuaje la idea.

Comentarios

Sin comentarios