Los de la tele, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 31/01/2007
 
No sería justo pedir cambios en la radio y olvidarse de la televisión, que es la que cuenta más, la que influye, en el único programa fijo que hay y en las -cada vez menos- corridas televisadas. Es más dramático y nocivo lo que se ve y oye que lo que no se ve y no se oye (y que las emisoras deberían difundir en telediarios y programas normales, que lo ocultan como si fuera la peste).
Dicen que está mal que perro muerda a perro, con lo que no estoy de acuerdo si el otro perro muerde primero o si está haciendo un mal ostensible o si ha hecho las dos cosas a la vez como en la mayoría de los casos.

La comentaritis televisiva es enfermedad grave. Como no tenemos bastante con la Unión Europea, los catalanes republicanos, los grupos proanimalistas, los políticos estúpidos y venenosos como la Narbona, los personajes dantescos como eso llamado Saramago ?encima, lo juro, le dieron el Nobel- y que afirma ?si él lo dice?- que es semejante a un toro? y los taurinos ofreciendo espectáculos basura vitríolicos para el futuro de la cosa de los toros, vienen los de la televisión.

En un viaje a Sevilla, tuve la desgracia de ver una transmisión de un festejo, por Canal Sur. Dudé si los comentaristas ?entre los que había un matador muy respetable, Ruiz Miguel, que no sirve para esto- eran eso, comentaristas o furibundos mozos de espadas, animando y chillando como nadie. En el Canal de la Mancha, el de Bijordi, no he visto ninguna pero tener de invitada a una señora, Cristina Sánchez que estaba en activo, aunque desgraciadamente para ella, inactiva, dice mucho. Lo de Antena-3 con un Ortega Cano palmero y un primerizo aplaudidor no merece más. Y el canal de Polanco, impecablemente bueno en la técnica, superior en este aspecto, marra en los habladores. El que lleva fastidiando este siglo y el pasado ya sabemos qué dice y con qué objetivo ?ni caso- y sus ayudante son el dormido o repetitivo Antoñete, intraducible, o el entusiasta Emilio Muñoz, que ayuda lo que puede. Pero ¿qué van a decir los toreros de los otros toreros? Es normal. ¿Para qué los ponen, entonces? Sigan el ejemplo actual de TVE, sin toreros y con mucha sobriedad, aunque no esté de acuerdo en muchas cosas. Lo de Telemadrid es de agobio, de salir corriendo. Para el bueno de Bernadó tó er mundo es güeno (mientras nos duerme) y el titular -también buena persona- lo podemos aceptar hasta como yerno, sería ejemplar, pero no como comentarista. Muchos que conozco quitan el sonido.

Sé que esto es fuerte y pido disculpas por lo que pueda picar, pero la supervivencia -ya sólo la supervivencia- del espectáculo está por encima de lo otro. Y para terminar de arreglarlo el 90% de los que se autoconsideran comentaristas no son profesionales del periodismo. O populares de la tele, o espadas retirados o intrusos. Las empresas les dan alcachofa y así va esto.

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