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La cátedra de Esplá en Las Ventas
Por Francisco Picó 15/06/2009 |
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Confirmado una vez más como torero de Madrid.
He preferido esperar unos días para no agobiar a Paquito Esplá tras su apoteósico triunfo en Madrid.
Hemos hablado largo y tendido por teléfono.
No es la primera vez. Esplá y quien firma estas líneas charlamos con bastante frecuencia.
Hace un par de años los dos coincidimos en formar parte del jurado que nombra ese entusiasta circense que es José María González Villa, director general del Circo Mundial, para premiar los números más interesantes del Festival Mundial de Circo que se celebra en Valencia una vez pasadas las Navidades y las Fiestas de Año Nuevo. Fueron tres o cuatro días de pegar la hebra en los descansos de las sesiones circenses y al término de las mismas.
Paquito Esplá es un gran conversador, Es culto, es locuaz, y por si faltaba algo es inteligente. Hablamos de toros hasta por los codos. Es una delicia escucharle.
Iba a decir que también es valiente, pero temo que me rectifique y diga que su saber estar ante el toro, lo basa en su técnica, en sus conocimientos y en su profesionalidad.
Lo primero que se me ocurrió fue decirle, Paco “lo” tuyo de Madrid ha sorprendido a muchos, sin embargo a mí no. Es más lo esperaba. Y añado, que, hasta lo soñé.
No me digas.
Pues si. Y además cuando me enteré que Gustavo Pérez Puig, iba a ser el que sacase el papelito; con la “baraka” que tiene Gustavo, lo di por seguro.
Fue muy bonito, me dijo Paquito Esplá, sobre todo por lo que supone que mi maridaje de más de 30 años con Madrid, tuviese ese final feliz.
No solamente la corrida, sino lo que vino después.
Al hotel llegaron cientos de personas para felicitarme. En la habitación no cabía un alfiler.
Ya sabes, Paco, que he seguido teniendo una gran vinculación con la familia Bienvenida. Allí estaba Miguel y otros de la casa.
Paloma, la hija de Antonio, me abrazó al tiempo que me decía: “Esta tarde he visto torear a mi padre”.
Es cierto, torero, lo hemos comentado muchas veces. Tienes cosas de Antonio. Esos cambios de mano delante del toro, los desplantes, la forma de andarles, la torería, el saber respetar al máximo lo que son las formas ortodoxas del toreo, el respeto a las tradiciones, la variedad con capote y muleta, el no permitir que algunas suertes pasen al desván del olvido.
Las buenas y elegantes maneras que has tenido con algunos compañeros, que no lo eran tanto, cuando largaban del que tenía “El Cossío”metido en la cabeza. Como si eso fuera un delito…
Enhorabuena otra vez, torero, y que Dios te dé toda la felicidad que yo te deseo, en tu merecido descanso y retiro. Hasta siempre, maestro.
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