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Las alegrías del torero de los ojos tristes, nuevo artículo-crónica de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 04/06/2009 |
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Beneficencia y a punto de otro fiasco, el El Juli ido y Manzanares descentrado. Menos mal que Perera, el torero de los ojos tristes, hizo dos buenas faenas mal rematadas con la espada. Y de los toros...baile de corrales, poca presencia, flojedad...
Las alegrías del torero de los ojos tristes
por Ricardo Díaz-Manresa
04-junio-2009
Algunas nos tendríamos que llevar a la vista del oscuro paisaje del Madrid Taurino. Y miren por dónde las alegrías han venido por el torero de los ojos tristes, Miguel Ángel Perera. Menos mal. Fue lo único positivo de la tarde.
Poca presencia de los tres primeros de Victoriano (no confundir con Victorino, que son dos mundos, apagados por el momento), presencia mínima para Madrid, que este público mansito (como el de la España actual) se tragó sin apenas protestas.
Un Juli desangelado y desmotivado, a años luz del que compareció en Sevilla, como si estuviera harto y pasota y le importara un pito la plaza de Madrid. Y un Manzanares que tampoco era el reciente de Sevilla, que parecía no entender a sus toros y que se los despegaba demasiado como para originar entusiasmo en el respetable.
Una corrida de ilusión, la de Beneficencia, con un cartelazo, a la que asistieron los Príncipes de España. El no parecía muy interesado y ella tenía una cara seria, entre despectiva y aburrida, y aplaudía con la mayor desgana que puede hacerlo un ser humano.
Menos mal que la alegría está en el torero de los ojos tristes. Y el valor, y el entusiasmo, y la torería, y las ganas. Y todo lo necesario para triunfar. Lo hizo porque sacó a sus dos toros todo lo que tenían, porque Perera destacó como muletero -era al gran torero del año pasado- y puso la plaza a sus pies. Su fracaso como matador lo privó de los resultados que se contabilizan, pero la afición lo vió triunfar aunque pinchara a los dos suyos.
Ni valieron los toros de El Juli ni valió él, limitado a cubrir el expediente. En estas corridas de expectación es donde hay que dar el do de pecho para defender lo que ellos llaman fiesta.
Carlos Herrera, lo repito, dice que los mayores enemigos del espectáculo están en las dehesas y yo vengo diciendo años ha, tantos que ya ni me acuerdo, que son especialmente los taurinos y los toreros. Empresarios que contratan mal y barato, apoderados que eligen peor las corridas para los grandes acontecimientos, toreros que exigen toros esos días para no pasar fatigas. Esos son los antitaurinos peligrosos, no los que llevan pancartas o vomitan protestas u organizan actos pidiendo su abolición.
A Manzanares se le atragantó la tarde. Mucho empaque y pocas estrechuras. Algún momento bello. Y espada poco afilada. Estas son las tardes en las que hay que ver al gran Manzanares.
También es verdad que oir de vez en cuando ¡Muy mal! Y reiteradamente ¡Que no! pueden fragilizar al más pintado y Manzanares todavía no tiene mucha experiencia en esto. Que le pregunte a su padre cómo lo torturaban en Madrid.
Así que el amo fue Perera. A un torero hay que mirarle la cara y los ojos para ver si está o no descompuesto, si tiene o no valor. (Perera es el equilibrio). Y los pies (los clava en la arena). Y la muleta cogida por el centro (sí lo hace). Y ver la distancia entre toro y torero (y Perera se los pasa muy cerca). Y comprobar si se los trae a la cadera o los echa hacia afuera. Le achacan que no se cruza o que torea con la pierna contraria atrasada. Me he fijado y no lo he visto así. Me fijaré más.
Son los de José Tomás que no pueden ni verlo… Pues estropeen un torero como éste…Como tenemos tantos y el espectáculo taurino está tan boyante…
Yo, por lo menos, salí alegre de la plaza. Ni ojos tristes ni zarandajas : un pedazo de torero.
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