Tirando de pico. Anecdotario taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 04/06/2009
 
Curro Cano en busca del Juzgado de Guardia
El siempre recordado y recientemente fallecido, mi amigo del alma, mi hermano, Paco Ibáñez Piris, organizó hace unos años un viaje en autobús a Francia, concretamente a la ciudad de Tarascón.
El programa no podía ser más apretado. Comidas, cenas, discursos, visitas, exhibiciones de toros de la Camarga y un largo etcétera.
El segundo día de estancia en el hotel, por la mañana, las más de cuarenta personas que componiamos la expedición coincidimos en el comedor para tomar el desayuno.
Se trataba de un hotel que estaba cerrado por no ser temporada, y había abierto expresamente para recibir esa expedición.
Todo el mundo tomaba el sabroso y copioso desayuno cuando hicieron su aparición Curro Cano y su paciientísima esposa Maruja.
Buenos días a todos y que aproveche.
Buenos días Curro y Maruja. Igualmente para vosotros.
Cano se dirigió a mí y me preguntó: Paco, ¿tu hablas francés?
Más o menos, Curro, me defiendo.
Pues pregunta a la dueña de este hotel donde está el Juzgado de Guardia.
¿Qué pasa Curro?
¿Pero hablas o no francés?
Que sí Curro, pero qué es lo que pasa. Para que quieres ir al Juzgado de Guardia.
Para presentar una denuncia.
Se hizo un silencio sepulcral. Todo el mundo estaba expectante.
¿Una denuncia?
Si, una denuncia.
¿A quien quieres denunciar?
A esta señora, a Maruja, mi mujer.
¿Pero por qué Curro?
Porque ha intentado violarme esta noche.
La carcajada fue general. Todo el día anduvimos a vueltas con la broma de Cano.


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