La lógica y la originalidad, nuevo artículo-crónica de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 30/05/2009
 
Corrida sin lógica esta 23 de San Isidro. No lo es que venga tanto a Madrid Adolfo Martín tras bastantes fiascos. No es lógico que el público aliente a un sesentón, Frascuelo, que no está para estos trotes. No es lógico -por poco original e inapropiado- ese apodo torero que fue del gran Salvador Sánchez. No es lógico tantas tardes insufribles en Madrid
La lógica y la originalidad

por Ricardo Díaz-Manresa

30-mayo-2009

Día de discusiones. ¿Debe torear Frascuelo o no? ¿Ha valido algún toro de Adolfo? ¿No embiste un toro en la feria? ¿Lo desaprovechan cuando sale uno bueno?

En esta tarde me acordaba de la falta de lógica del ser humano que ovaciona al término del paseíllo a otro ser humano que tiene mucha vocación de torero, que ama mucho su profesión, que quiere a toda costa hacer de sesentón lo que no hizo de veinteañero, que apenas torea, que se tiene que enfrentar a una corrida dura, que el año pasado en esta misma plaza sufrió una cornada por falta facultades, que este año no había visto un pitón y en los años anteriores alguno de cuando en cuando, que sólo la plaza de Madrid le daba cobijo. Dios mío, con este bagaje, ¿qué intentaba la masa alentándole?. Si era una ovación de respeto, dádsela en un festival homenaje.

Y la originalidad. Ningún torero puede apodarse Frascuelo después de Salvador Sánchez. Es una falta de respeto a su memoria y sobre todo una gravísima carencia de originalidad. Frascuelo, ya ya…Al menos Chicuelo II dejó bien claro que era el segundo. Él, de Albacete, y el original, de Sevilla. Así allana la labor de los historiadores y evitan confusiones.

No puede uno ponerse el sobrenombre de Joselito, después de que estuviera en este mundo José Gómez Gallito o, si no, hay que soportar que a todo un Jose Miguel Arroyo le gritaran en Sevilla. ¿Joselito?. Pepito y gracias. Ahora viene uno a confundirnos y se pone Miguelín, cuando Miguel Mateo, Miguelín, el murciano-algecireño sólo puede –y debe- haber uno, pero así son de originales los humanos. ¡Anda que no hay millones de nombres distintos para elegir!

Y después del rimbombante y exagerado, e inapropiado, apodo, está que Carlos Escolar apenas ha sido nada, pero nada en el toreo, sólo admirable su afición y su constancia. Y que está mayor, y que no se encuentra preparado para estos trotes y que es una angustia verlo frente a una fiera. Y que supongo que, tras lo de la tarde de los adolfos, se habrá acabado la historia.

Otro casa poco original, aunque lleve su nombre y apellido, es el de la ganadería. Son los albaserradas del hermano de Victorino, también llamado Adolfo, como su hijo que es el propietario actual de la ganadería. Parecía al principio que iban a tener personalidad propia y es verdad que los toros no son iguales sino parecidos, pero siguen siendo los otros Victorinos, lo que separaron, la segunda marca. Total, que la originalidad no es completa.

Unos afirman que si fue muy bueno el cuarto, que si hubo dos más potables, primero y tercero, otros que fue un fiasco, que la primera mitad sin el trapío necesario para Madrid, en general flojos y que han resultado un desastre, de los que lleva bastantes Adolfo en Madrid. Aquella tarde de José Tomás se quebró la racha, después hubo uno en la feria de la Comunidad que se comió a Encabo, hasta las zapatillas, pero últimamente no ha hecho muchos méritos para estar siempre en Madrid como indiscutible. Salvo el cuarto, difícil de ver, porque el veteranísimo Frascuelo estuvo desbordado de principio a fin, los demás no me gustaron.

El gran detalle de la tarde el par de Luis Carlos Aranda y el posterior ofrecimiento, montera en mano, al cielo, a su padre, a su gran padre, al gran Manolillo de Valencia. Fue en el cuarto, en el de la despedida posible de Frascuelo, Carlos Escolar.

Mientras tanto, ni Rafaelillo pudo hacer nada, ni lo hizo, sino estar valiente ni Valverde destacó. Estar o no estar parece que da lo mismo en este salmantino. Pone voluntad pero es un calco siempre de sí mismo, tan gris como valiente.

Corrida blanda, corrida para olvidar, corrida con uno devuelto y otros flojos. Corrida para irte a casa cabreado.

Adolfo : cambia, busca lo bueno, vuelve por tus fueros que tú sabes lo que tienes en casa. Te lo he oído decir muchas veces dando a entender que era bueno.










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