Morantismo, nuevo artículo de Antonio Campuzano
Por Antonio Campuzano 22/05/2009
 
Esto se pone de dulce para la rivalidad servida, con José Tomás en primer lugar.
avance Sí, claro que sí, por si había alguna duda, y aunque prácticamente ya tenía conseguida la certificación funcionarial y la bendición canónica, ya es una realidad el morantismo. Es decir, aquella corriente de aficionados taurinos que abrazan militantemente la magistral manera de conducirse delante de un toro en una plaza del diestro José Antonio Morante de la Puebla.

Resulta de general consentimiento que esta tendencia ya muy acreditada a principios del siglo XXI adquirió una especial catalogación, que se puede decir definitivamente consagrada, el día 21 de mayo de 2009, en la plaza de las Ventas, de Madrid, cuando el fervor entusiasta de sus seguidores ante la belleza de una faena de su referente proporcionó tal deleite a sus fieles que su fe se hizo inquebrantable. Por qué no decirlo, la tarde del jueves con el toro de Juan Pedro Domecq puede quedar fundida con los recuerdos más y mejor guardados de la reciente historia de la tauromaquia. Y no hay más remedio que hablar de Bergamín cuando pasan estas cosas con andaluces como el genio de Morante por en medio. Decía Bergamín, tantas veces citado al relance, que “los andaluces (tal el caso de Morante), al inventar el toreo, inventaron, o añadieron, al pensamiento, una especie de voluptuosidad de la precisión que es el toreo mismo. Sobre todo al ceñirse a ella en la suerte, en el recorte y en el galleo”. Ni encargado para la ocasión. Lo que Morante hizo con el capote el jueves fue ser exacto pero con el añadido del goce, de la estética, de lo agradable, delicioso. Algo así como las matemáticas, no ya sin esfuerzo sino con alegría. O sea, el descubrimiento del trabajo pero con placer.

Y esto se pone de dulce para la rivalidad servida, con José Tomás en primer lugar, dueño del pensamiento también en versión toreo en redondo y al natural irreprochables, pero con un componente trágico, serio, trascendente, que hará imposible que las Ventas toque palmas por bulerías en sus trasteos, pero que agilizará los trámites para que los tendidos sepan lo que es un drama, un “reality” de los ofrecidos en directo.

Entre tanto, el morantismo se abre camino como movimiento consolidado con la ayuda de una tarde memorable.

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