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Un huequecito en la radio, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 15/01/2007 |
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Desde hace tiempo vengo pidiendo la renovación de la cúpula mediática taurina, base para tener alguna esperanza de que esto cambie. Y lo impensable se ha producido. Hubo renovación en la Cadena COPE, noticia adelantada en exclusiva por Avance Taurino para todos los medios informativos y para la afición. y la sangre nueva, fresca y verdadera ha entrado con el nombre de Rafael Cabrera Bonet. Todo es empezar.
La Radio era el medio más necesitado de cambios. Las tres grandes cadenas tienen comunicadores de muchos años de edad y con demasiados ante el micro. Faltaban las ilusiones que nos puede traer el Director del Aula de Tauromaquia del CEU y destacado bibliófilo taurino como es Rafael, actividades en las que ha realizado y realiza una buena labor. ¡Démosle el margen de confianza al que tiene derecho todo el que comienza una etapa ilusionada!
Creo de verdad que, al igual que los políticos, dos ?legislaturas?-o sea., ocho años-deberían ser suficientes. En este tiempo se puede preparar muy bien el proyecto en una primera fase y desarrollarlo en la segunda. Es malo eternizarse porque llegan la comodidad y la mediocridad, consecuencia del hábito y de la seguridad en el puesto, y pueden hacer ?y hacen- estragos horripilantes.
¿Quiere esto decir que cualquier profesional debe reducir su carrera a ocho o diez años aproximadamente? Pues no. Seguir en la profesión, sí, pero en otra parte, en otro cometido o en otro medio o, si me apuran, en otra especialidad. Pero ocupar una tribuna durante más de veinte años, como ha sido el caso del sustituído, o de treinta o cuarenta, como lleva otro, es demasiado. O aburre (al repetirse), o avasalla (al creerse el rey) o manda de más (al tenerse por intocable), amén de otras desgracias que todos sabemos pueden ocurrir y ocurren y de las que ahora no hay que dar muchos detalles.
La renovación, las nuevas ideas, la sangre regeneradora, junto con la honradez y formación profunda, son necesarias. De las cuatro cadenas, una no tiene programa y las otras tres estaban anquilosadas. La COPE ha abierto una ventana, ha hecho un cambio, ha tenido la valentía de decirle adiós al eterno locutor y buscar otra cosa.
Este hecho es muy esperanzador. Sería justo y sobre todo se nos antoja necesario que la otra gran cadena privada, la SER, siguiera el mismo camino. No se puede estar dos siglos seguidos escuchando al mismo, el que lo escuche.
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