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Igual que a pie, nuevo artículo-crónica de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 18/05/2009 |
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En la undécima de feria de San Isidro y primera de rejones, se divirtieron los isidros y asimilados. Triunfo del rejoneo, de Pablo Hermoso y de la nueva imagen de estas corridas, organizadas como las de a pie. Se consolida y, sobre todo, perfecciona este importante avance, iniciado hace ya años..
Igual que a pie
por Ricardo Díaz-Manresa
18-mayo-2009
Da gusto ahora ver las corridas de rejones. Cuando las contemplen Antonio Cañero, Alvaro Domecq y Díez y Conchita Cintrón desde el más allá y Ángel Peralta (y también Moura y Lupi, padres) desde el más acá estarán satisfechísimos. Son igual de serias en organización, pitones aparte, que las de a pie. ¡Qué lejos queda ya el número del caballito cuando es cercano relativamente en el tiempo!. Ángel Peralta, un monstruo de esto, se empeñó y consiguió hacer festejos sólo de rejoneadores –los de la apoteosis-, además de muchos inventos positivos incorporados y después Hermoso de Mendoza lo perfeccionó quitando las de cuatro y las colleras y que aparecieran en los carteles tres profesionales como los de a pie.
Gusto daba ver una confirmación de alternativa, como los de a pie. Y sus dos toros para cada uno. Como los de a pie. Y así llevan tiempo y así seguirá siendo. El número del caballito era denigrante a veces o, como mucho, complementario o florero para divertir.
Y lo de las colleras, inadmisible : cuatro contra uno y afeitado.
Ahora, “No hay billetes”, interés, muchos más aficionados al rejoneo que hace años, y hasta hacen figuras a los caballos, algunos más conocidos que los caballeros. En fin, éxito, dinero y arte. Como los de a pie.
Con la corrida de Los Espartales –más de esparto que de Esparta- que se dejó sosamente, que no transmitió, por flojona, pasota, soseras, pero que se dejaban hacer si el caballero sabía lo que había que hacer como Pablo Hermoso, que lo bordó –y disfrutó- en esta undécima de San Isidro, pero fue un bordado tranquilo, no arrebatador como años anteriores. Se está academizando, solemnizando, lo que le quita algo de emoción. Emoción que los espartaleños tampoco pusieron. Tres orejas y otra puerta grande, creo que la sexta en Madrid. Bueno, las orejas pedidas –como siempre- en minoría. Fíjense, fíjense en los tendidos y cuenten los pañuelos y fíjense en los que no los sacan. Tras la faena del doble trofeo, puso nervioso a los compañeros.
Y lo pagó Andy Cartagena en el quinto, pensando quizá más en la puerta grande que en lo que tenía que hacer, ansioso y algo desconcertado. Pero en el segundo fue el Andy Cartagena de siempre, acertado y enardeciendo al público, que le pidió la segunda.
Sobre el confirmante Sergio Domínguez bastante hizo en día de nervios y tras ver a Pablo. Se le nota verderón, pero hubo un momento que define lo que puede dar de sí. Su segunda faena se iba para abajo cuando se superó y supo poner de su parte al público que protestaba al toro. Su falta de experiencia se la jugó en los rejones de muerte.
Y uno se fue a hombros y los otros andando. También como los de a pie
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