| |
La tragedia de los de una sola tarde, nuevo artículo-crónica de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 17/05/2009 |
| |
Vienen un solo día a jugársela y en este San Isidro de nuestros pecados hay 30 así. Es como tirar una moneda al aire. A Robleño le salió mal con toros imposibles y a Sánchez Vara, peor, porque tuvo un buen lote, que se le fue. Esta es la conclusión de la décima de San Isidro.
La tragedia de los de una sola tarde
por Ricardo Díaz-Manresa
17-mayo-2009
En Madrid son legión los que vienen a una sola tarde, los que tienen una sola carta para jugársela. San Isidro les da aire o los mete en el pozo, toda la temporada depende de dos toros, más todavía en esta de crisis que habrá menos corridas y, por tanto, menos oportunidad de torear y…de ganar un poco de dinero para ir tirando.
La lista es interminable. En esta programación pésima de San Isidro hay nada menos que 30, que han hecho o harán un solo paseíllo en la gran feria mitificada , en la que están pensando hace dos meses, sufriendo mes y medio y durmiendo poco, algo o nada un mes. Como el opositor que se la juega en un día con el peligro de quedarse fuera y desesperado y que incluso lo deje la novia, harta de esperar.
Rafaelillo, no, le queda otra, ganada arrimándose en años anteriores, pero la décima de San Isidro era para Robleño y Sánchez Vara de presentación y despedida. Y se vieron las dos caras de la moneda, amargas las dos. Hay otra una muy bonita, la del triunfo, que no se olió ni de lejos.
Todo para la esperanza : cartel de “No hay billetes”, buen tiempo aunque ventoso, toros que pueden hacer llegar su peligro al tendido, ramal en parte de Santa Coloma, que saben embestir, pero siempre acecha el sino de las personas, su destino dicen que escrito aunque hay que escribirlo, completarlo o modificarlo cada día.
Y el de Robleño es el de la tristeza de una carrera muy dura y con pocas alegrías, de las que Madrid fue principal escenario. La suerte en esta décima le fue esquiva y tuvo dos toros sin posibilidades. Ahora a rumiar, a esperar, a rectificar, a arreglar la vida, nunca a amargarse. La posibilidad negra era que le tocaran toros ásperos, de poco, escaso o nulo lucimiento y eso fue lo que le pasó a Fernando.
Hay otra más amarga, la de tener buenos toros y no triunfar, la que le correspondió a Francisco Javier Sánchez Vara, que se llevó el lote de la tarde, se lo llevó y se le fue, ayudado por un pueblo inoportuno y cruel que le empujó al abismo. Entusiasta con el capote, voluntarioso y acertado a veces con las banderillas, equivocado muletero y buen matador, no pudo, no conectó, no se puso y no triunfó. El día después va a ser una pesadilla para Sánchez Vara y…los muchos que vendrán a continuación. Tuve el tesoro en mis manos y lo dejé pasar, pensará.
En cambio, Rafaelillo estuvo en medio : tenía otra corrida, dispuso de un primer toro que se dejó por el derecho haciéndole bien las cosas y otro muy difícil. Y le queda la de Adolfo. No era la tarde del todo o nada. Podía actuar con tranquilidad.
José Escolar echó uno medio aprovechable, el primero, y el lote de Sánchez Vara, bueno, especialmente el tercero. José Escolar repetirá en el 2010. ¿Cuántos de una sola tarde lo harán?
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|