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Tirando de pico. Anecdotario Taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 14/05/2009 |
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Curro Romero, como protagonista.
El pasado dia doce más uno, me atreví a relatar una anécdota, de las varias que contaron los periodistas Francisco Mateos de Sevilla Taurina y Juan Belmonte, de Canal Sur, en la charla-conferencia que al alimón pronunciaron en la Sala Alfonso El Magnánimo del Centro Cultural La Beneficencia de Valencia,con motivo del V ciclo de conferencias en homenaje a Manuel Granero.
Pues bien, como digo que fueron varias, es de justicia que las reproduzca, pues considero que todas tienen gracia y arte como el propio Curro.
Gonzalito y Curro Romero.
Como todo el mundo sabe, Gonzalito ha sido el mozo de espadas de Curro Romero "de toda la vida".
Las tardes en las que Curro estaba inspirado y toreaba como unicamente él ha sabido hacerlo, esto es con ese arte inmenso que Dios le ha dado, cuando Romero remataba la faena y se dirigía a Gonzalito para que le diera el estoque o para cualquier otra cosa. Gonzalito le decía. Bien Curro, muy bien, torero, ahora dos o tres ayudados por alto para mí y a matar. La mayoría de la veces Curro cumplía la petición de Gonzalito.
Una seguidora de Curro de mucho peso
Curro tenía una seguidora de mucho peso llamada Victoria García Muriel, no solamente porque se trataba de una señora adinerada, sino que además pesaba alrededor de 125 kilos.
Pero esos kilos de más no le impedían seguir a Curro por varias plazas.
Victoria, portaba un cubo con agua y romero y se encargaba de repartir la aromática planta a todos los curristas con los que se encontraba. No hace falta decir de Victoria era la mejor de las seguidoras de Romero.
Curro se cansa de un crítico trincón
Hubo una época en que era habitual que los críticos taurinos, casi en su mayoría, aceptasen sobornos por parte de los toreros.
Es lo que se llamaba el "sobre". Todavía, desgraciadamente, quedan algunos, pero es una especie a extinguir. Laus Deo.
En cierta ocasión, uno de esos trincones, que no había tenido reparo en coger el sobre, al dar la crónica sobre el resultado de la corrida dijo : "Curro Romero, bronca y gran bronca".
Cuando Curro se enteró le dijo a Gonzalito, que era el encargado de repartir los sobres.
"Hombre, después de haber aceptado el dinero, lo menos que podía haber hecho era suprimir lo de GRAN."
A partir de ese momento Romero decidió suprimir el sobre que se entregaba a los críticos trincones. Muy bien, Curro.
Y que tomen ejemplo otros.
Curro y la reventa por la nubes.
Para una corrida en Sevilla en la que estaba anunciado Curro Romero, días antes se dispararon las peticiones de entradas.
Incluso la reventa se quedó sin boletaje.
Había un "reventa" en Sevilla que era muy conocido porque siempre tenía solución para todo.
Un aficionado que se había desplazado a Sevilla, se dirigió a este hombre pidiéndole una entrada para ver a Curro ese día.
"Para la corrida de Curro, nada, ni para don Mario Conde con su talonario de cheques, fue la respuesta".
El aficionado echó mano al bolsillo y sacó 25.000 pesetas.
"Asi si, aquí tiene usted su entrada, caballero.
Gonzalito embiste lento, lento...
De cuando en cuando Curro Romero le pedía a Gonzalito que le embistiera para entrenarse. Uno de esos días Romero le repetía a su mozo de espadas: Gonzalito, más lento, más lento.
Al cabo de un buen rato Gonzalito dejó de embestir y le dijo al matador: Curro, no puedo más, me duelen los riñones de embestir tan despacio.
Ya lo sé Gonzalito, pero así es como hay que torear, muy despasito, muy despasito...
Curro obliga a un aficionado a ser generoso
Había en Sevilla un aficionado, gran seguidor de Curro que también era partidario de la Virgen del Puño, esto es, que le costaba mucho gastarse el dinero.
En el tendido donde se sentaba, la mayoría de sus vecinos de vez en cuando pedían una cerveza, o una cocacola, o cualquier otro refresco, pero el currista nada de nada.
Un día que intervenía Curro y le soplaron los duendes, Romero, recogió con el capote a su primero y ganándole terreno le dió ocho o diez verónicas marca de la casa hasta el platillo donde remató con media soberbia.
La plaza se puso en pié y le dedicó una gran ovación que duró una eternidad.
Cómo sería la cosa que el currista se levantó y gritó a un vendedor:
¡Quillo, sirve whisky a todo el que quiera a mi cuenta!
A Picoco le gustaría ser toro.
Un personaje muy singular según Francisco Mateos y Juan Belmonte, el llamado Picoco.
Picoco era tan currista que no cesaba de decir: me gustaría ser toro. Me gustaría ser toro..
Hasta que alguien le preguntó: ¿Pero porqué te gustaría ser toro?
Para que Curro me torease despacito, despacito...
Juan Belmonte, el periodista imitó a Curro.
En la reunión a que me refiero, al principio de este racimo anécdotas, me llamó la atención que junto a la mesa presidencial hubiera un capote de brega.
Lo normal es que las mesas se adornen con capotes de paseo.
Llegado un momento de la charla-conferencia, el periodista de Canal Sur, Juan Belmonte (sobrino-nieto) del trianero del mismo nombre y apellido se levanto de la mesa cogió el capote y se puso a imitar a Curro.
Confieso que lo hizo de forma impecable. Recordó al mejor Curro toreando a la verónica.
A la fuerza me tuve que acordar, que la persona a quien mejor he visto imitar a los toreros, (a Domingo Ortega lo bordaba)
a Curro Romero, a Antonio Bienvenida, a Antonio Órdoñez y a un largo etcétera, fue a Rosarillo de Colombia, una noche de resopón, copas y fiesta hasta el amanecer, en la mansión de Fernandito Jardón, en Madrid, a la que también asistieron la vedette Alicia Tomás, Ángel Luis Bienvenida y mi llorado y recordado maestro Vicente Zabala.
Los curristas y los del Betis.
Son legión en Andalucía y sobre todo en Sevilla. A los curristas nunca les ha importado demasiado que Curro de vez en cuando diera un sainete.
A los béticos, pues lo mismo. Si el Betis no gana partidos ni dentro ni fuera de casa, no por eso dejan de gritar "Viva er Beti, manque pierda".
Por eso no pudo extrañar que en cierta ocasión, alguien se dirigiera a curristas y a béticos y les preguntara.
¿Ustedes vosotros que sois de Curro y del Betis, cuando disfrutais?
La foto de Curro en el domitorio de la Reina Madre.
La primera y más importante currista de este pais llamado España, fue Doña María, madre de nuestro Rey que Dios Guarde, Su Majestad Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, y esposa que fue de Don Juan de Borbón, Su Majestad Don Juan III, rey de derecho y no de hecho, por cuyo motivo utilizó en vida el título de conde de Barcelona.
Pues bien, Doña María tenía en su dormitorio, en la mesita de noche una foto dedicada de Curro Romero.
A los pocos meses de fallecer Doña María, nuestro Rey en la primera ocasión que tuvo, le entregó la foto a Curro Romero, al tiempo que le decía: supongo que te agradará tener esta foto tuya que mi madre guardaba celosamente.
Palabra de Rey.
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