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Nuevo año, nuevas ilusiones, nuevo artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 09/01/2007 |
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Comienza un nuevo año, una nueva temporada, y las ilusiones se renuevan. También las de los aficionados a los toros. Tenemos motivos, por mucho que unos pocos déspotas malintencionados, pero con influencias y poder, se empeñen en querer hacer ver que la Fiesta está en declive. Nada más lejos de la realidad.
Se abren las puertas de una campaña repleta de sueños y esperanzas. Alguno pensará que como casi siempre suele suceder por estas fechas, pero yo, no sé si románticamente o ésta vez con más motivos que en años anteriores, estoy convencido de que el 2007 puede suponer una temporada crucial para acallar hocicos perversos y demostrar que la Fiesta de los toros tiene, en este artificial siglo XXI, más significado que nunca.
Toros y toreros, animales y personas, fuerza e inteligencia, atraviesan en estos momentos un punto álgido en la historia. El toro ya no se cae; ese problema se ha ido erradicando desde hace unos años, y la cabaña brava vive una época de auténtico esplendor. Los Domecq cada vez más reconocidos, los Núñez en plena fase de recuperación, o los Atanasios, que con varios indultos en 2006 vuelven a estar otra vez entre los preferidos por público y matadores.
Y precisamente hablando de matadores, lo complicado este año para los empresarios va a ser saber ajustar con tanta originalidad como acierto las diferentes combinaciones de sus ferias para que tengan el atractivo deseado. Materia prima no les falta. 2007 llega con varios nombres consagrados que siguen sin perder tirón: Ponce, Rincón y Juli sobre todo. Con ?veteranos? en plenitud: caso de Morante y El Cid, y hasta Antonio Ferrera o Encabo. Y jóvenes, muchos y buenos jóvenes. Unos vienen arreando muy fuerte, Castella se sale, Perera, César Jiménez, Talavante, Manzanares, Iván García? otros se intentan seguir aferrando a ese mismo carro, como Eduardo Gallo o López Chaves. Alguno continúa siendo una incógnita, al menos para mí, todavía escéptico con Cayetano, que no sé en qué liga jugará ni a qué nivel lo hará; de lo que no cabe duda es que seguirá congregando mucha gente en las plazas donde se anuncie.
Pero no acaban aquí los alicientes de 2007, porque en la Comunidad Valenciana, mi tierra, también tenemos nombres recuperados con muchas cosas por decir: Palazón en Alicante, Paco Ramos en Castellón, y José Calvo y Tomás Sánchez en Valencia, hasta Paco Senda se ha metido en ese grupo de recuperables. No, no me olvido de Vicente Barrera, con el interés intacto, ni de Juan Ávila, con todo por delante, ni de David Esteve, que va a tomar una alternativa siempre esperanzadora. Y aún se quedan muchos en el tintero que a buen seguro se irán destapando a lo largo de la temporada.
Ya ven, hay motivos para llenar las plazas a diario. Los mayores no faltarán a su cita con la Fiesta de los toros, seguro, y los jóvenes tienen más alicientes que nunca para tomar el relevo sin más dilación. Este es un espectáculo único, verdadero, genuino, irrepetible? mucho más apasionante que darle a los botones de una fantástica, utópica, quimérica y ficticia partida de Game Boy o PSP, cuyos juegos de violencia y muerte sí que habría que cuestionar seriamente alguna vez. Pero esa es otra historia. De momento ¡viva el 2007!
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