Los toreros más pesados de la historia, nuevo artículo-crónica de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 12/05/2009
 
En la 5ª de feria de San Isidro, cuatro avisos. ¿Por qué son tan pesados los toreros ahora?. Malogran faenas, irritan al público, se eternizan, matan mal pero tienen que estar sus diez minutitos. Miguel Tendero lo pagó por pesao
Los toreros más pesados de la historia
por Ricardo Díaz-Manresa
12-mayo-2009

A mis tres hijos siempre les digo : no ser nunca pesados. En el mundo de hoy no hay sitios para los plomos. Todo el mundo huye de los cataplasmas. En cambio, ya ven, hasta los crueles tienen su público, pero los pelmazos se quedan siempre solos. Ahora estamos en la cultura de la velocidad (coches, aviones, cine de aventuras, series televisivas en las que ocurren muchas cosas, fútbol vertiginoso, tenis rapidísimo, fórmula uno, motos a tutiplén y, en total, todos los deportes y todas las actividades con mucho ritmo, si puede ser frenético, mejor). Te sientas con un joven a ver una obra maestra del cine de hace 20, 30, no digo ya 40 años y a los dos minutos te está diciendo : esto es un rollo. Es otro sabor y otra prisa.

Todo esto se lo debían decir al escalafón completo de matadores de alternativa, no digamos al de novilleros y especialmente a los que fueron protagonistas de la 5ª de San Isidro, Jose Manuel Mas y Javier Cortés y, sobre todo y muy especialmente al albaceteño Miguel Tendero. Que se fijen, por ejemplo, en los rejoneadores : de ahí les viene el éxito, que pasan muchas cosas sobre el caballo y hay ritmo para dar y tomar.

Yo digo desde hace años que la sensibilidad social está cada vez más lejos del toreo. Y una de las causas es ésta : la lentitud en el desarrollo del espectáculo, incluso en corridas que no sobrepasan las dos horas y cuarto. Sólo hay que lento, muy lento o lentísimo, toreando. Faena buena no es sinónimo de faena larga. No hay que confundir como la Iglesia Católica ceremonias solemnes con coñazos interminables.

Las corridas antes no pasaban de dos horas, había faenas cortísimas seguidas de broncas tremendas, los toreros mataban pronto en cuanto el toro no servía, pero aprovechaban todos los que servían, había muchos más quites, más puyazos, los toros se movían mucho más, incluso saltaban al callejón, y de vez en cuando se veían espontáneos. O sea, muchos actos sobre el escenario. Ahora los de luces intentan torear igual al malo que al bueno y, desde luego, estar sus diez minutitos muchas veces dando solemnes coñazos.

Cuatro avisos se repartieron Mas, Tendero y Cortés. ¿Por qué y para qué? El más perjudicado fue Tendero que alargó las faenas innecesariamente, dio tres o cuatro series de más, descompuso a los toros, irritó al final al público y….claro, mató mal porque las series de más las notan los animales. Y se olvidaron de lo bueno que había hecho. Faenas cortas y buenas, querido Miguel y, en cuanto se ve que el toro se terminó, a montar la espada.

Tiene ganas, hechuras, valentía, se los pasa cerca y se le ve cuajado…pero estuvo muy torpe y, además de torear bien, hay que saber dónde se está y cuándo hay que acabar. La inteligencia no le ayudó mucho. Estar en novillero no es estar en pesao. Hay que ser pillo e inteligente. La cogida de su peón Gimeno Mora, tremenda, no le arredró en ninguno de sus novillos.

Se esperaba más de la de Montealto, que no fueron claros y se dejaron –algunos- a ratos. Mucho trapío y mucha movilidad. Parecía una corrida grande de provincias. Se vió mucha gente de regalo (hoy tuve invitados que aceptaron pronto). Hizo y molestó mucho el viento.

A José Manuel Mas no lo veo. No tengo suerte en sus actuaciones. Algo le falla. En el cuarto estuvo particularmente inoportuno insistiendo en donde hacía más viento. Y pesaíto para no desentonar.Y Javier Cortés, acelerado siempre, a ratos indeciso, nervioso de vez en cuando, no le ví más que voluntad.

Los hay con muy mala leche y algunos con buena voluntad que achacan a Ponce que tengamos ahora los toreros más pesados de la historia. El valenciano es el campeón de los avisos. Pero, como siempre, bienaventurados sean nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos. La diferencia está en que a Ponce las últimas series le sirven para bordarlo mientras que los demás entran en el terreno de los coñazos.

Desde que Eduardo Canorea echó a Curro del toreo, las corridas son más largas. Curro tiraba por la calle de en medio y abreviaba. Corridas que podían ser malas, sí pero cortas, en su tiempo de dos horas o menos. Ahora, qué pesadez y lentitud, sin esperanza ni atractivo. Piénsenlo los señores que acaparan avisos, cada día más. Pero si un aviso no tiene importancia, es una constatación del tiempo transcurrido, aseveró un coloquiante, al que el de la conferencia le contestó. No, bueno, claro que si te dan tres te echan el toro al corral…Sólo eso, que hasta ahora era el gran fracaso de los toreros.




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