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Del abono cautivo al abono cautivado, encantado e invitado, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 08/05/2009 |
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Como el abono cautivo de Madrid no puede tragar tanto, regala o vende entradas cada día con lo que el público se transforma en abono cautivado, encantado e invitado. Se viió en la primera de San Isidro. Muchos van por ver el ambiente y son del grupo NPI. Y así pasan cosas raras en Las Ventas
Del abono cautivo al abono cautivado, encantado e invitado
por Ricardo Díaz-Manresa
08-mayo-2008
El protagonismo del inicio de San Isidro estuvo en el público, no en el ruedo ni en el toro. Me explico. Regalar tres entradas de sombra me costó lo mío. Un excrítico que va mucho me dijo que no porque lo que estaba intentando era vender sus abonos de andanada porque se le hacía cuesta arriba este año. El que aceptó me dijo a mediodía que le era imposible y entonces fueron dos amigas de mi mujer que debutaban en Las Ventas, querían ir para ver al ambiente. La tercera la aceptó un amigo del barrio muy aficionado. Por la mañana, caí por la plaza de toros porque en la zona tenía que hacer unas gestiones no taurinas y, en la taquilla, no había más de tres o cuatro personas. Es decir, nadie. No se puede abusar. Después, por la tarde, calvas en la plaza, que no son habituales en San Isidro.
Y es que el abono de los abonados se resiste y regala entradas, sobre todo al principio porque no sabe si va a aguantar y especialmente con los carteles sin atractivo de toros y toreros como los que figuraban con La Martelilla Domecq, coñazo garantizado año tras año pero hoy con último toro para hincharse.
Los abonados regalan entradas y otros muchos, si pueden, venden sus abonos. Lo sé de muy buena tinta porque lo han hecho personajes conocidos en este mundillo.
Estamos pasando, cada año más, del abono cautivo –que sigue en todo su esplendor del horror- a que, por los regalos de entradas, pase a otro grupo que es el abono cautivado y encantado y, por supuesto, invitado. Y, en la mayoría de los casos, NPI, que esta tarde estuvo frío y otra se entusiasmará sin motivo. Por eso esta feria es tan rara con tantos públicos diferentes, casi tantos como días tiene la feria.
Es por lo que me atrevo a decir que Emilio de Justo cortó una oreja, de lo que me alegro, que no la hubiera cortado en la misma plaza con el mismo toro otro día con otro público, pero ya se sabe que los de las Ventas son proclives a levantar ilusión en algunos toreros para estrellarlos después. ¿De qué le valdrá esta oreja poco pedida? Antes se convertía en 30 corridas de toros, ahora alguna repetición y lucha por los pueblos. Me gustaría equivocarme.
Que mire a Joselillo, aclamado y valorado el año anterior en San Isidro, descubierto y triunfador en 2008, que después toreó poco, que esta vez estuvo tenso, valiente, preparado pero técnicamente con déficit. Y que se acuerde también de Eugenio de Mora, con carrera cuesta abajo, pero que hace años salía por la puerta grande tras cortar las orejas correspondientes.
Y es que, querido Emilio de Justo, así pasa la gloria del mundo.
Y querido abono encantando e invitado : seguir disfrutando de vuestra suerte porque el abono cautivo os dará más oportunidades a lo largo de este mes de toros.
Hubo minuto de silencio merecido por dos Manueles : Capetillo y Manolillo de Valencia y se vieron pancartas críticas contra la empresa de abonados cautivos que utilizaron sus entradas.
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