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¿Ha sido un timo la de abril?, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 03/05/2009 |
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La calamitosa feria de Sevilla arrastra desde hace tiempo muchos errores y más abusos que se reflejan en este artículo. La situación tiene que cambiar radicalmente. La continua tomadura de pelo no puede continuar.
¿Ha sido un timo la de abril?
por Ricardo Díaz-Manresa
03-mayo-2009
Escribo nada más ver doblar al último miura, que ha sido de El Serrano para que la feria terminara como empezó, mal, y la pregunta que traslado es la misma que me he estado haciendo todos los días desde el aciago Domingo de Resurrección. Jurídicamente no podría ser calificada así, pero sin duda una tomadura de pelo sí ha sido. ¿Qué diríamos de un restaurante que te ofreciera por un precio acordado y pagado días antes tres platos, una bebida y un postre y después te diera sólo dos, malos y escasos, y te quitara el postre sin dar explicaciones? Pues esto exactamente ha sufrido el abono de la Maestranza, la sufrida afición de Sevilla, tan tímida, tan silenciosa, tan fiel, tan educada, tan cantada.
Los abonados -y los que no- han pagado por una corrida de toros que no lo era, por impresentable, con lo que el contrato no se cumplía. Anunciaban toros y daban medios toros. Podían embestir bien o mal, pero tenían que haber aguantado el tiempo de la lidia y, sobre todo, el del último tercio. Y no : a unos los apuntillaron a la mitad, con lo que tampoco hubo medio toro de acuerdo con ese Reglamento que sólo favorece a la empresa, y otros, la gran mayoría, después de ocho o diez muletazos, no podían con su alma.
Y claro la impresión tan penosa un día tras otro desconcertaba, entristecía y amargaba. El público que va a los toros sabe que puede a ver una corrida mala pero siempre completa. Y admite también que hay avatares imprevisibles que nos pueden llevar al aburrimiento o al escándalo. Pero hasta ahí : fuera los caraduras reiterativos.
Los sevillanos se han tragado sin rechistar -en la plaza- el toro de la brocha, ese que al rematar en tablas hace que los pitones desaparezcan y los cuernos se abran como floreros. Ya saben. Los sevillanos se han tragado, sin rechistar, ni una voz en contra casi todos los días, a los dos presidentes rechazados por la Unión de Abonados, Anabel Moreno (no por ser mujer, sino por incompetente) y a Gabriel Fernández Rey (no por ser hombre, sino por incompetente). Los sevillanos se han tragado corridas impresentables y toreros todavía más. Y se han tragado los manejos de la empresa, la de los cuñaos que les han ofrecido feria basura. Hay ferias así igual que programas basura en la tele.
Los cuñaos, herederos sin merecerlo del imperio Pagés, no se preocuparán porque el público seguirá yendo en el 2010 con los mismos toreros y las mismas ganaderías. Y les dará igual atender o no a los periodistas como se merecen y vetará a quien le dé la gana o simplemente lo ignorará o despreciará. Los maestrantes harán lo mismo que siempre, aplaudir y llevarse el porcentaje legal de lo recaudado. Si alguien espera que los maestrantes se metan con los cuñaos está listo, Es como creer que los conejos y las liebres van a perseguir a los cazadores. Y los tendidos de la plaza seguirán incómodos y carísimos, con espectadores y espectadoras apretados, y todo el mundo dirá que es muy bonita por su buen cuerpo, sí, pero con demasiados huesos por dentro.
Y con tanto aburrimiento y con carteles y resultados tan malos, la feria de la mortadela, la última parte, los cuñaos no llenaron la plaza a reventar viernes, sábado y domingo. El público empieza a escamarse ante presupuestos cortos, grandes ganancias y localidades caras. El otro público, el de los no elegantes, se contentaba con el salto de la rana de Díaz en el templo del toreo un sábado de farolillos. Todo este tejemaneje no nos hace olvidar a Diego Ventura, Morante –que se sorprendió a sí mismo estando tan entregado y valiente en aquel toro JP con el que la presidencia le dejó estar 16 minutos, 16-, a Manzanares, al Juli, al raro Talavante de las dos orejas y esperar otra vez a Daniel Luque y Tejela. De los toros, los del Pilar y algunos sueltos. Para olvidar
Todo se diluye en una feria basura insufrible, que no será un timo en sentido estricto pero que Sevilla no puede repetirla.
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