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Tirando de pico. Anecdotario taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 03/05/2009 |
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Cosas de Rafael El Gallo
A nadie se le oculta que fue uno de los toreros más importantes de la Historia del toreo. Tenía un arte de los de "no se pué aguantá", pero también una personalidad fuera de serie.
En una corrida que toreaba en Barcelona con Manolo Belmonte y otro espada, Rafael El Gallo escuchó los tres avisos en su primer toro.
Mientras le echaban el toro al corral, Rafael se dirigió a la enfermería entre la sorpresa de todos, que no habían apreciado que estuviese herido.
Continuó la corrida y El Gallo sin aparecer.
Salió el segundo toro de Rafael y Manolo Belmonte se hizo cargo de la lidia. Las cosas no rodaban bien y el público empezó a impacientarse y reclamar la presencia del Divino Calvo.
Manolo Belmonte se dió cuanta de que cada vez las protestas eran más fuertes, por lo que decidió ir a la enfermería para interesarse por el estado de Rafael.
Cuando entró en la enfermería, El Gallo estaba tumbado en una camilla y se fumaba un enorme cigarro habano.
Rafael, le dijo Manolo Belmonte.
¿Qué pasa, Manolo?
Pasa, que el público ha montado una enorme bronca y reclama tu presencia.
Rafael salió de nuevo, se hizo cargo del toro, realizó una de sus sublimes y extraordinarias faenas, que coronó con una gran estocada.
El público puesto en pie le aclamaba mientras El Gallo de nuevo se dirigió a la enfernería.
Allí como si no hubiese pasado nada, volvió a adoptar la misma postura y a seguir fumándose el enorme puro.
Cosas de El Gallo...
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