Nos quedamos sin jamón, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 25/04/2009
 
Los del Canal Menos, haciendo honor a su nombre, a los difíciles tiempos que corren y a las cuentas de la empresa, nos han vuelto a dejar sin jamón. La audiencia se ha quedado sólo con vino y con otros empachos y martingalas que se detallan en este artículo.
Nos quedamos sin jamón
por Ricardo Díaz-Manresa
25-abril-2009

Nos quedamos –se quedan- sin jamón porque los del canal menos están tiesos. El pata negra de regalo ha desaparecido.Ya lo hicieron en Zaragoza cuando las cuentas empezaron a ser de ruina. Pero., ¿se imaginan una de abril sin jamón?. Vinito al gaznate y gracias. Vaya petardo y vaya manera más pobretona de celebrar una feria como la de Sevilla. De aquí a Zaragoza quitarán también el vino. Todo a palo seco.

Van para atrás como los cangrejos. A los del palco de invitados han debido quitarles también la merienda porque hay días que van muchos muy conocidos en su casa a la hora de comer o que intentan promocionar discos. Esto no es lo que era.

Eso sí, a cambio de dejar el estómago vacío, nos obsequian con varios empachos, como el de Chenel, que parece que no ha habido otro torero en la historia, cuando siempre fue de segunda fila, nunca llegó a figura del toreo, olió de lejos las grandes ferias, se retiró una vez entre la indiferencia de la gente y media plaza en Madrid, se largó a Venezuela desesperado y tuvo que ser el marketing de última hora el que lo rescató, sin edad lógica ya para estar en los ruedos. Toreaba muy bien, pero siempre a la sombra de las figuras. Tanto Antoñete nos dan que propongo que en lugar de llamarse Canal Menos le pongan Canal Antoñete.

Otra cosa distinta son los empachos de Emilio Muñoz y Manuel Caballero, que fueron lo que fueron, y no por ser comentaristas nos los tienen que meter a la fuerza a la menor ocasión. A Emilio Muñoz lo defendí en su momento cuando estaba en los ruedos y le entrevisté varias veces para Clarín, cuando lo dirigía. Contemplé con tristeza irse al hoyo a Manolo Caballero por sus deméritos y desánimos y me alegré cuando despertó sin llegar a lo que había sido antes (no demasiado). A estos los hace reaparecer y, como son conocidos por la tele, a buen dinero.

El del tinte es un excelente director de marketing. Lo vemos en el caso de Antoñete, al que lo mete hasta en la sopa, siempre tan dormido y tan ininteligible. Pero tal empacho puede obtener el resultado contrario : el del rechazo.

Se ha hecho también director de marketing de El Fundi y de Luis Bolívar. A la audiencia le decía el año pasado que era un maestro y muchos se lo han creído. El Fundi es un buen torero de segunda división, con un mal gusto para vestirse que asusta. Sus bordados son seguramente los más feos del toreo aunque de gustos no hay nada escrito. Lo han metido por su nueva aureola en la Feria del Aniversario, lo que significa que si a una figura tenían que pagarle nueve a éste lo van a despachar con tres. Buen favor ha hecho el del tinte a Taurodelta. También Esplá rebajará los honorarios de la feria y, por consiguiente, aumentará los beneficios. Ël del tinte le ha hecho un favor a la empresa, una obra de caridad.

También es director de marketing de Luis Bolívar, marketing muy provechoso, como ya se ha visto, para la campaña americana. El del tinte es un altruista conocido y lo que le gusta es hacer favores. Enhorabuena. Pero –atiendan- Bolívar va a ser el torero mejor publicitado –o uno de los que más- por esta tele en esta temporada.

Y después, como no comen jamón y les han dejado sólo con el vino, se les sube a la cabeza –metafóricamente escribiendo- y enloquecen con Morante que de 8 verónicas dio tres buenas, y hablan de momento histórico y, con los efluvios metafóricos del vino a palo seco, el del tinte pregunta en la corrida de la expectación : ¿y éste quién es? Y era Morante. Son las consecuencias de haberse quedado y habernos dejado sin jamón.

Y como no comen jamón, apenas si les llega el vino y no tienen un duro –un euro- nos enjaretan productos de lata contando milongas de la casa Bienvenida. Productos rancios en los que casi todos los que hablan en pantalla han muerto. El locutor de la medalla parece que tiene ahora más pelo que en 95. Se habrá transplantado como Ponce y el de las Cortes.

No pierden el humor, hay coba para todos, los toreros están siempre bien, piden Puertas del Príncipe a destajo y, en las entrevistas con los espadas, que podían dejar de hacerlas obligatorias salvo cuando fueran noticia, los toreros aseguran siempre que los toros siempre tienen la culpa.

Eso sí ni el jamón ni el vino ni el marketing ni los empachos les hacen decir una palabra, una sola, de esos pitones que estamos viendo cada día en Sevilla desde el Domingo de Resurrección.




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