Tirando de pico. Anecdotario taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 16/04/2009
 
"El Pipo" en el hospital
Rafael Sánchez "El Pipo" fue un personaje singular. Se hizo millonario varias veces y otras tantas se arruinó en negocios de marisquerías sobre todo. Bohemio, jugador, apostador, aficionado hasta las cachas. Pionero en sistemas de publicidad en los que nadie creía. Recuérdese la escena en uno de los balcones del hotel Astoria de Valencia lanzando billetes de mil pesetas a la calle a la vera de Manuel Benítez.
Después del maltrato que éste último dispensó a quien tanto le debía, Rafael decidió apostar por José Fuentes ."Linares se lo llevó y Linares nos lo devuelve". Este fue el eslogan publicitario del torero, que más tarde se casaría con su hija Carolina. El Pipo había sido seguidor de Manolete, detalle que le acredita como buen aficionado, pero, repito fue un personaje singular en todos los sentidos.
Los médicos le diagnosticaron una dolencia de la que había que intervenirle quirúrgicamente.
Rafael Sánchez ingresó en un hospital de Madrid.
Llegado el día de la operación, un camillero llegó hasta la habitación para conducirlo al quirófano.
"No es necesario que me lleve usted en la cama, puedo caminar perfectamente", le dijo al sanitario.
Salieron de la habitación. se fueron al ascensor para dirigirse a la planta donde estaban los quirófanos.
El camillero enfiló el pasillo. El Pipo iba detrás. Al llegar a un recodo y mientras el camillero seguía su camino, El Pipo se escondió y por un a escalera se fue hasta la salida.
Salió a la calle y con su pijama puesto, Rafael Sánchez se marchó a su hotel. No le operaron. Tiempo más tarde falleció.

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