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Tirando de pico. Anecdotario taurino de Francisco Picó
Por Francisco Picó 15/04/2009 |
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Cigarro puro y copa de coñac, anestesia para El Calesero
El matador de toros mexicano Alfonso Ramírez "El Calesero" sufrió una cogida muy grave en la plaza de toros de Guadalajara (México). Un toro de la ganadería de Mimihuapan le infirió hasta siete cornadas en los dos muslos.
Trasladado a la enfermería mientas la sangre se perdía a borbotones por los miembros inferiores, todos pensaban que se desangraba antes de llegar al quirófano.
Una de las cornadas era de 43 centímetros de extensión.
Cómo serían las heridas, que un espectador sufrió un infarto y murió en el tendido de la impresión.
Al llegar a la enfermería El Calesero, que estuvo a punto de perder el conocimiento, reaccionó y él mismo se desamarró los machos ayudando a las asistencias a desvertirse.
Ante el asombro de todos, el torero lo primero que hizo fue pedir una botella de coñac y un cigarro puro.
¡Ya pueden hacer ustedes lo que quieran conmigo, dijo a los cirujanos!
Y procedieron a intervenirle y le salvaron la vida.
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