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¡Ay, Balañá, Balañá!, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 22/12/2006 |
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La afición de Barcelona anda muy preocupada por el rumor que apunta a un posible cese de la actividad taurina en la Monumental.
Se va cumpliendo la sentencia de Rafael Gómez ?El Gallo?: ?No sé qué es peor, que te echen un toro al corral en Madrid o cortar un rabo en Barcelona?. Era como una maldición gitana que ha ido minando el terreno gracias a los herederos de Balañá, y a los republicanos de Ezquerra, Zapatero tragó como traga siempre haciendo buena la frase de Carlos Herrera: ?Este Gobierno todo lo que toca lo encabrona? y le dice ?seguramente- que sí, que quitarán los toros en la Ciudad Condal. Y en eso están. Resulta que, como es tradicional, los peores enemigos de los toros son siempre los taurinos o los que viven del toro. Y aquí, el peor enemigo, pero el peor, es la familia Balañá, indignos herederos del fabuloso don Pedro Balañá Espinos -con un don más grande que la Monumental de la que son propietarios- que puso el espectáculo en Barcelona casi por encima de Madrid y sacó cientos de toreros. En todo caso, fue una época histórica por positiva, recordada, completa, atractiva, en la que tantos desconocidos se lanzaban a la fama, Si no, que se lo pregunten a Chamaco y a Bernadó.
Pero los Balañás de después -que vomitaría el gran Balañá, el viejo- se han cagado en su memoria desde el día siguiente que murió hace ya unos cuantos años, han escupido y siguen escupiendo a su figura. No han dejado de perpetrar fechorías como no contratar a los toreros que interesan, subarrendar la plaza una parte de la temporada a otro no se sabe para qué o sí se sabe, decirle a los aficionados modestos que no hay entradas baratas para vender las caras cuando después se veían vacías todas las baratas, no contratar -como este año- a los grandes toreros como el catalán Serafín Marín y a los primeros del escalafón, dar carteles malos, suprimir hace tiempo la feria de la Merced, negarse a arrendar la plaza a empresarios muy solventes como Simón Casas y Enrique Patón o a los hermanos Lozano, no dar nunca la cara -esconderse como ratas- como ahora. El gerente de los Balañá dice que calma, que no puede decir nada, que no hay nada cuando hay algo y muy grave. ¿Venderán la plaza estos despreciables Balañás? ¿Dejarán sin toros a Barcelona, es decir a Cataluña? Sólo les interesa el dinero a estos pájaros.¡ Si levantara la cabeza el viejo junto a Mariano Cruz y Julio Gallego Alonso!
El ya ochentón Balañá Forts -este creo que era el apellido de la madre- sólo le interesa el dinero de toros, cines y donde haya. Y no defender causa alguna, ceder a cambio de monedas ¿treinta?, no tener problemas con nadie y que la cartera aumente. No sé si sabe Pedrito Balañá Forts que a nadie le echan ni un euro en la última caja, que nadie se lleva nada de pasta al otro mundo, que la pela es la pela pero que, además de la pela, está la vergüenza, el honrar padre y madre, el ser consecuente. Y que el dinero del cine fue por el dinero de los toros que ganó el gran Balañá tristemente desaparecido.¡Si nos acordamos hasta lo de los festivales de 12 espadas en noviembre, en Las Arenas y en la Monumental, lo nunca visto, y en organizar festejos para el día siguiente pasando por el callejón un cartel escrito a tiza que anunciaba para el jueves o el domingo al triunfador del día y dos más?! ¡Vaya manera de vender y de decir a los aficionados que podían volver a presenciar la actuación del ídolo y que no le había dado tiempo sobre la marcha a contratar a los otros!
Pues bien, Balañá Forts, poco comunicativo, diciéndole al telefonista que dijera siempre cuando le llamaban los periodista que ?Pos no está?, con fuerte acento catalán, se retrata en la siguiente anécdota. Balañá, que se dedica a ganar dinero de los toros, por ejemplo en Jerez de donde supongo lo echarán a patadas si perpetra lo de Barcelona, recibe una llamada del hombre de su confianza tras una actuación memorable de El Viti -que era apoderado entonces por esa firma catalana, ahora antitaurina- y le explica lo bien que había estado en la capital vinatera el de Vitigudino y le corta desde Barcelona -él no iba, enviaba a los recaudadores-: Deja, deja, vamos a hablar de cosas serias, ¿cómo ha ido la taquilla?. ¡Ay, Balañá, Balañá!
Pues los nietos del Gran Balañá, nieto y nieta, los Mombrú, que creo es el apellido de la madre, siguen los mismos pasos. Esconderse y recaudar. ¿Cuántas entrevistas han concedido el hijo ochentón y sus vástagos? ¿Cuánta comunicación han dado?.
Legalmente la Monumental de Barcelona es suya, como la de Jerez. Legalmente pueden venderla porque es propiedad privada. Pero moralmente sería una canallada para el espectáculo que fue base de su imperio económico. E incluso, por muy suya que sea, ¿pueden acabar con tantos años de cultura e historia por el vil metal. ¡Ay, Balañá, Balañá, que no te lo van a echar en la última caja, que no te lo vas a llevar al otro mundo! ¡Que todas tus pelas se van a quedar en este barrio!
Y ahora sigue la Narbona, otra trituradora de la memoria de sus padres?Otro angelito que, además de dejarnos sin agua, nos quiere dejar sin toros?
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