Medalla muerta, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 25/02/2009
 
Parece que los culteretas del Ministerio de ídem no han estado muy acertados al conceder la Medalla de las Bellas Artes a Rivera Ordóñez. Llevan ya algún tiempo patinando.
Medalla muerta
por Ricardo Díaz-Manresa
25-febrero-2009

Medalla muerta para Rivera Ordóñez. “Ni Rivera ni Ordóñez” disparaba un crítico hace años. “No ha estado mal. Es que es así” le espetaba sin piedad otro tras una actuación poco lucida. Y la puntilla se la daba la propuesta escrita del Ministerio de Cultura “Tras cosechar éxitos en las distintas plazas, a partir del 2000 acortó su número de actuaciones dando prioridad a afinar su técnica, que resulta ahora más estética, reposada y profunda. Así lo demuestra en sus últimas faenas reseñables entre las que están las ferias de Madrid 2001 y 2002 y la goyesca del pasado 2008”:

No se puede leer más sarta de disparates y peor redacción para justificar algo injustificable. O sea, que entre el 2003 y el 2007 no ha encontrado nada “reseñable”. Se les ha olvidado la televisada 1000 del premiado “muy reseñable” por cierto.

Rivera Ordóñez tiene otras cualidades además de la valentía. Desafiar al destino y ponerse delante tras haber sido su padre víctima de un toro. Asombroso. Ponerse delante además siendo millonario por herencia. Admirable. Ponerse delante durante tantas temporadas y jugarse la vida. Extraordinario. Todo eso, que es muchísimo, hay que valorarlo como se merece. Muchas oportunidades y excepcionales para premiarlo, pero han ido a buscar lo que no hay. A Rivera Ordóñez se le puede dar un premio a la sangre torera, junto a su hermano Cayetano, porque es el que más lleva en toda la historia del toreo.

Otro por ser tan ligón y salir tanto en las revistas del corazón. Otro por cabrearse tanto por salir en las portadas rosas. Otro por ser tan perseguido por la jauría infecta de los alcachoferos, pero nunca, nunca, nunca por ser torero artista. Es que está en las antípodas.

Cuando la suerte le vino a ver, fue muy valiente. Después se dedicó a estar ahí, en la pomada de la actualidad de bodas, bautizos, separaciones, ligues, rupturas, nuevos ligues y…la gente va a verlo a los ruedos porque no para de verlo en la tele de la basura. Sin la extrapublicidad no taurina, estaría hace años ya fuera del circuito de las ferias.

Él no tiene la culpa. Le han dado la medalla muerta, que ya murió por si faltaba algo con la concedida al bigotes el año anterior. Éste, lo más artístico que había hecho consistía en echarse mucho tinte en los capilares. Pero en fin demos las gracias a los culteretas del Ministerio de ídem porque se acuerdan del toreo. Pseudotoreo y pseudoinformación, pero nos tienen en cuenta. Y si vemos la lista –interminable cada año- de premiados de otras actividades, hay morralla, ideología y caraduras para parar un Talgo.

Tendrían que darse cuenta además cómo las devalúan de tantas como dan, que en España no hay artistas en ese número y menos con la actual sequía y que deberían acortar la cantidad y espaciarlas. A este paso pronto le toca a todos los toreros bastos y heroicos. Y a las limpiadoras de los teatros.

No he visto ni oído a nadie que esté de acuerdo con este premio que reconoce como artista a un torero que no lo es, aunque alguno habrá. Otra razón más para que piensen un poquito los culturetas ministeriales, tras pasar de nuevo por el colegio y aprender a redactar.




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