Mesinfot. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 03/02/2009
 
Llega una feria de Fallas poco original en la que imperan carteles repletos de paja. Faltan varios de los máximos alicientes del escalafón de matadores y los dos mandamases del rejoneo. Y vuelve una vez más Juan Pedro Domecq, que ya lleva unos cuantos años tomando el pelo a Valencia. Ahora mismo los franceses…
avance Estaba yo un poco ‘mesinfot’ este año con el tema de los carteles de la feria de Fallas. Me explico. Cada año, los diferentes informadores taurinos andamos a la caza y captura de las combinaciones definitivas del ciclo. Nos lo tomamos como una especie de competición, a ver quien es el primero en acertar con la quiniela y dar la noticia. Pero este año mi cuerpo y mi mente me pedían tranquilidad, nada de pugnas, paz y amor… y el Plus p’al salón.

Pero al final, quieras o no, te ves inmerso en la lucha por la noticia. Se acerca la feria y comienzan a llamarte amigos ¿Qué sabes? ¿Es verdad que…? ¿Viene fulanito? ¿Se queda fuera sotanito? Y acabas sintiéndote obligado a indagar para no defraudar a quienes confían en ti.

Comienzas a llamar. Primero a los empresarios, y cada uno te cuenta una película, digo cada uno porque en Valencia son tres los que llevan la voz cantante. Así es que sólo te puedes fiar de las coincidencias entre ellos. Luego llamas a alguno de los apoderados de los toreros que no acabas de ubicar en los carteles, y comparas sus aclaraciones con la información que poseen los compañeros periodistas que son de fiar, que también los hay de los otros, de los que pegan tiros al aire y si la aciertan la adivinan. Y así, cada uno de nosotros va construyendo su propio puzzle que saca a la opinión pública como si de una especie de parto se tratase.

Decía que este año estaba yo un poco ‘mesinfot’ con el tema de los carteles de la feria de Fallas y, al final, me he visto envuelto en la misma vorágine de cada temporada. Me he sacudido la desidia y hasta ya siento mono de toros. Aunque después del esfuerzo me he quedado un poco desilusionado, la verdad. Miro los carteles; los vuelvo a mirar. Me froto los ojos; y me digo: no puede ser. ¡Menuda feria, si faltan tres de los seis o siete máximos alicientes del escalafón! ¡El cincuenta por cien! No pueden fallar tantos nombres importantes en la primera feria relevante del año. En cambio hay demasiados toreros de relleno que, quién sabe si algún día serán grandes figuras de la tauromaquia pero que, hoy por hoy, son ochos, nueves y cartas que no ligan; ¡paja! Siento ser tan crudo, pero así lo estimo. La afición de una plaza de primera merece combinaciones con toreos que hayan hecho méritos.

No se entienden las injustas combinaciones de días tan señalados como el 17 y 18 de marzo. No se entiende la escasa originalidad a la hora de elegir a los acompañantes de algunas figuras. No se entiende que tampoco estén los dos máximos mandamases del rejoneo actual, y se entiende menos que vuelvan a esta plaza las reses de Juan Pedro Domecq, que lleva unos cuantos años tomando el pelo a Valencia. No se entiende el arrinconamiento que han sufrido algunos toreros modestos de la tierra ¿Es eso una oportunidad? Si en vez de echar una mano para ayudar a los que pueden funcionar en esto les echamos una mano al cuello es que poco nos preocupa el futuro de la Fiesta y el sentido de justicia.

No, no entiendo demasiadas cosas de una feria que espera España entera, que es referente para la temporada que ahora comienza, que por encima de todo debería ser premio y no apuesta. Con lo bien que estaba yo en plan ‘mesinfot’.

Nota: MESINFOT significa ‘no me importa demasiado’ en valenciano.


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