| |
Mondo stronzo, nueva opinión de Paco Delgado.
Por Paco Delgado 24/01/2009 |
| |
La actuación de Michelito, el niño torero, ha hecho correr, a lo tonto, ríos de tinta.
Si en 1962 la película de los cineastas italianos Paolo Cavara, Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi Mondo cane, en la que a través de estampas del estilo de vida en distintos puntos del planeta puso de manifiesto que la existencia aun cuando maravillosa no es nada fácil, casi cincuenta años después, y a la vista de cómo está el patio -desde educaciones para la ciudadanía, alianzas de civilizaciones, espionajes de patio de vecinos o grandes hermanos, hasta, palabras mayores, masacres impunes en Oriente Medio, invasiones de paises, autorización de expolios o una crisis devastadora-, habría que hablar de Mondo stronzo, que, siguiendo con el modelo original, quiere decir Mundo gilipollas.
Y que es que hay que serlo, y estarlo, para permitir sin mover un dedo que suceda cualquiera de las catástrofes mayores que se reseñan sumariamente unas línea más arriba, y, más grave -por que aquí sí se supone que cualquiera puede hacer algo al respecto-, se permanece impasible ante otras muchísimas que se pueden considerar -ante la magnitud de aquellas- menores: la destrucción de empleo, el coste de la vida, el consumo desaforado e injustificado, el proceso de aniquilación del Real Madrid...
El último capítulo de esta interminable lista lo han protagonizado en Méjico, donde se ha pretendido suspender -y de ello han hecho un culebrón- la actuación en solitario del niño Michelito, de tan sólo 11 años de edad.
Si su padre, también torero, lo permite, ¿quién puede oponerse a que se enfrente a un becerro? De toda la vida existe la figura del torero precoz, del niño prodigio. Ahí están los casos de Joselito, de los Bienvenida, de Luis Miguel Dominguín, de Ponce, de Morante...
En vez de ensalzar la hazaña, se pretendía impedir que torease un niño y nadie dice nada por que, en muchas partes del globo los menores son esclavizados y explotados, o que, en horario infantil, se permita la emisión en televisión de series que incitan a la pornografía, a la violencia o a la delincuencia...
Mondo stronzo y, casi con toda seguridad, figlio di puttana.
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|