Luz de gas, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 07/01/2009
 
Pese a que Perera ha hecho, de largo, lo mejor y más meritorio de la temporada de 2008, a la hora de recordar la temporada pasada sólo se habla de José Tomás.
Fue la de 2008 una temporada un tanto extraña. No mala, desde luego, pero en buena parte distorsionada y rara.

Los medios de comunicación, tanto generalistas como especializados, se volcaron con la campaña de José Tomás, un diestro al que hay que reconocer y agradecer que a su paso se haya hablado mucho de toros y que se haya dado a la fiesta taurina una cobertura que hacía años no disfrutaba. Pero sólo cuando del torero de Galapagar se trataba. En menor medida Cayetano -que ha demostrado, ojo, una enorme progresión y amor propio- copó titulares y apertura de informativos, también más por percances o notas de sociedad que por lo hecho en el ruedo.

Pero de otros toreros y por otros motivos ajenos a estos nombres apenas se ocuparon. Es el caso de Enrique Ponce, que cuajó una temporada tan seria como brillante, con un mes de agosto sensacional. O el de José María Manzanares, fino y exquisito a la vez que poderoso y capaz, haciendo gala de una esperanzadora progresión que ya se va trocando en consolidación y afianzamiento.

Y, naturalmente, el de Miguel Angel Perera, diestro verdadera y auténticamente triunfador de la campaña, cumplidor de una temporada de importantes números y logros, con triunfos en las principales plazas y ferias, arrimándose siempre -pero, además, toreando-, que no tuvo reparos a la hora de medirse a toros a los que otros hacen ascos o ponen reparos, que dio la cara siempre y en todo momento, que no se limitó a cosos de segunda y poca responsabilidad y que, tras haberlo conseguido todo tuvo agallas para encerrarse en solitario en Las Ventas, donde volvió a triunfar después de haber matado varios toros con una cornada de caballo y que no fue a la enfermería hasta que, ya muy mermado, fue cogido por segunda vez.

Si lo que hizo Perera lo hubiese firmado Tomás, a estas horas se estaría pidiendo su canonización -por lo menos civil-, y no se hubiese hablado y escrito de otra cosa.

Pero al torero de Puebla del Prior se le ha hecho de menos y no se ha valorado con suficiente justicia todo lo mucho y bueno que ha llevado a cabo en una ejercicio que debería recordarse con su nombre.

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