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2008, el año de Perera (que eclipsó José Tomás). Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 30/12/2008 |
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2008 ha sido el año de Perera marcado por José Tomás. También el de Ponce y El Juli, que persisten en lo más alto pese a estar más vistos que “la Charito”. Ha sido el año de Diego Ventura y el de una notoria normalización de los montajes.
Año de nieves año de bienes. La blanca manta helada cubre por completo las estaciones de esquí de nuestro país, que ven crecer su ocupación hasta el pleno absoluto. Año de nieves año de bienes, y la crisis parece aparcada de momento; ¡todos al monte! Con ese deseo iniciamos un año que a priori se antoja duro. Miremos hacia otro lado, démonos un respiro. Cuando saquemos la crisis del parking igual nos encontramos con embotellamientos y atascos inesperados. Pero de momento iniciaremos el 2009 con la ilusión de que sea un año de recuperación.
Taurinamente acaba una temporada importante, que mantuvo el número de festejos organizados en plazas importantes y tradicionales y, seguramente a causa de la crisis, vio como se reducían oportunamente los montajes. Ha sido el año de Perera marcado por José Tomás. Sólo el de Galapagar ha conseguido eclipsar un ápice lo que el extremeño realizaba tarde tras tarde en los ruedos. Desde la Magdalena de Castellón hasta Madrid en Otoño Miguel Ángel Perera ha impuesto una marcha casi insostenible marcada por los éxitos en todos los cosos y ante todas las reses. Sin duda ha sido el torero más en forma, más regular y contundente del año que ahora termina, su año.
Pero fue el fenómeno José Tomás quien acaparó telediarios y portadas. Su regreso a Madrid, su golpe más rotundo, pasará a la historia de la tauromaquia. Siete orejas en dos días, cuatro haciendo el toreo bueno, y tres más diez días después por el camino trágico, el que ha sellado una campaña de cornadas y gloria descarnada. Veinte paseíllos, veinte días de “no hay billetes” firmados con el indulto de Barcelona. El madrileño ha impregnado de heroicidad al toreo y ha catalanizado la Fiesta para bien general de la tauromaquia.
También fue el año de Ponce y El Juli, más tapados, no porque sus méritos fuesen menores sino por su longevidad en la parte alta del escalafón de matadores. El valenciano volvió a dar una lección de regularidad en el éxito afrontando una segunda parte de la temporada arrolladora, cual si de un joven hambriento de triunfos se tratase, sin importarle la categoría de las plazas ni el imponente tamaño de alguno de los toros que tuvo que estoquear. El Juli celebró su décimo aniversario de alternativa dando una lección de magisterio y frescura. Fue un año bueno para El Cid y para el joven Manzanares, que se sitúa entre los más interesantes del momento, como también Cayetano, que sobre todo en Valencia y Madrid dejó claro que lo suyo no es un capricho. 2008 fue el año de la despedida del gladiador Pepín Liria, valiente, honrado, admirado y torerazo. Faltó que rematasen Morante, Castella, Talavante y alguno más, caso de César Jiménez, a quien no le dan la cancha a la que se ha hecho acreedor.
Numéricamente 2008 ha sido el año de El Fandi, líder del escalafón con 111 corridas, 263 orejas y 22 rabos cortados, y de Manuel Díaz “El Cordobés”, y de Rivera Ordóñez, que parecen sentirse cómodos jugando en otra división. A caballo arrasó Diego Ventura, y en el escalafón novilleril, salvo curiosidades puntuales, se notó la crisis.
2009 se acerca ya. Sonarán todos estos nombres y alguno más, caso seguramente de Luis Bolívar, Daniel Luque o Rubén Pinar. Empieza el año con las estaciones de esquí de nuestro país a plena ocupación. Año de nieves año de bienes, eso afirma el dicho y espero que se cumpla.
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