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25 años de escuela, nueva opinión de Paco Delgado
Por Paco Delgado 10/12/2008 |
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La Escuela de Tauromaquia de Valencia sigue siendo modelo y ejemplo para todos los centros de su género.
En 1983, y con Antonio Asunción como presidente de la Diputación, se creó la Escuela de Tauromaquia de Valencia, con el que fuera matador Francisco Barrios “El Turia” como director.
Se inauguró con una clase magistral a cargo de Gregorio Sánchez y Santiago López, llevando desde entonces una línea muy regular en la enseñanza teórica y práctica del toreo, contando con un profesorado que desde entonces ha contado con el prestigio y la experiencia de, por ejemplo, Santiago López, Manolo Montolíu, Vicente Luis Murcia, Angel de la Rosa, José Copete “Copetillo”, Juan Carlos Vera y Víctor Manuel Blázquez y Joaquín Mompó “Camiserito”, que ha ejercido de hilo transmisor entre la etapa de El Turia y la nueva época que ha iniciado este año Manolo Carrión como director gerente.
A lo largo de este cuarto siglo este centro, modelo y ejemplo para todos cuantos se han creado posteriormente, ha formado a cientos de aspirantes y de la que han salido más de treinta banderilleros -destacando, entre otros, Antonio Puchol, Alberto Martínez, Domingo Navarro, Miguel Angel García, Luis Blázquez o César Fernández-, tres picadores -Antonio Montolíu, Francisco Ponz “El Puchano” y Vicente Rodríguez, estos dos tras haber sido antes novilleros y banderilleros-, y 22 matadores de toros, siendo el más destacado, sin duda, Enrique Ponce, siendo el primero en recibir el doctorado, en 1987, el ahora profesor Juan Carlos Vera, y el último, recibido esta misma temporada, Oscar Sanz, habiendo tomado también la alternativa diestros como Víctor Manuel Blázquez, Angel de la Rosa, José Calvo, Tomás Sánchez o el propio Manolo Carrión, toreros que en su etapa de novilleros llegaron a lo más alto del escalafón pero, ante la falta de apoyo -y ahí la escuela ya no tiene ni potestad ni influencia- tras la alternativa se fueron apagando.
Al margen de la actividad docente cotidiana, que incluye clases teóricas y prácticas tanto de salón, en la plaza de Valencia, como ante vaquillas, en la Venta de El Saler, y asistencia a tentaderos a numerosas ganaderías, esta escuela organiza cada curso un elevado número de festejos menores en los que toman parte tanto sus alumnos como los de otras Escuelas con las que se hacen intercambios, así como actos extraordinarios como clases magistrales -impartidas, entre otros, por Enrique Ponce, Vicente Barrera o Espartaco- y actos académicos en los que han estado presentes distintas personalidades y periodistas.
Muchos son los que se quejan de que, Ponce al margen, no salen figuras. Pero es algo que no se puede reprochar a esta escuela, puesto que cumplen a la perfección su labor educativa y la prueba está en que cualquiera de los chaveles que pasn por ella saben torear. Pero pretender que se fabriquen figuras es una utopía.
Si ser torero es imposible y figura un milagro, pedir eso a una escual es como pedir peras a un olmo.
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