| |
Lencería fina. Artículo de Carlos Bueno
Por Carlos Bueno 09/12/2008 |
| |
Todo sigue igual. Un año más, con crisis o sin ella, la propaganda navideña promete alegría, las noticias ofrecen desdichas y el mundo taurino sigue sin existir en televisión.
Se acerca la época de consumismo por excelencia. Salgo a la calle y por momentos me olvido de la manida crisis. Las principales avenidas de la ciudad se atiborran de gente que entra y sale incesante de grandes almacenes y tiendas especializadas en cualquier memez. La opulenta publicidad y las ofertas anticipadas ayudan a que piquemos el anzuelo. Pensaba que ahora se podría pasear con holgada comodidad por los centros comerciales para así cotejar con rigurosidad rebajas y descuentos, pero no cabe un alfiler. No hay una plaza de parking libre ni cuatro entradas de cine juntas. El mismo estrés del año pasado y del anterior.
La tele sigue anunciando felicidad al ritmo de chispeantes burbujas de cava para brindar por nuestra prosperidad y el glamour de bellezas casi inexistentes embutidas en fina lencería al alcance de muy pocos. Paz, amor y telefonía móvil; y perfumes, y juguetes, y consolas, y bombones, y cola, y coches, y más telefonía móvil y más perfumes y todo lo demás. Todo tiene encanto y clase, todo es posible, todo es de color de rosa cuando finalizan las noticias.
Porque otra cosa es lo que sucede en el mundo real, el que reflejan los telediarios, auténticos oasis en el desierto de la vacua parafernalia propagandística. Y las noticias hablan sobre todo de desgracias, una tras otra. Esa es la cruda realidad. Violencia de género, atentados, pateras, accidentes de tráfico, hambre, sida, nueva política que no entiende de asumir responsabilidades... y fútbol, mucho fútbol o sus derivados, sobre todo si viene del Real Madrid. Está por verse una mínima referencia respecto a la junta de accionistas del Recreativo de Huelva pero no perdemos detalle de cada una de ellas si son del equipo blanco.
Así es que entre el hechizo de la publicidad, los infortunios de las noticias y las trascendentales reuniones de los socios madridistas, no queda ni un solo minutejo para la información taurina de allende los mares. Ponce fue el gran triunfador en Lima y El Juli acaba de serlo en Quito, donde Morante ha encandilado a propios y extraños. Pero ni una sola apostilla.
En la calle el mismo estrés del año pasado y del anterior, y en la tele la misma tónica, salvo terremotos, volcanes y los disparates de Chaves, sin noticias de América, sin noticias taurinas, se entiende. ¿Cambiará esta dinámica alguna vez? Brindo por ello con cava valenciano, de Utiel-Requena, poco publicitado pero de lo bueno lo mejor. Brindo por el amor de verdad y por la paz, que falta hace, y por la desaparición de la hipocresía, por la decencia y la franqueza, y por la naturalidad; por que algún día se pueda hablar sin tapujos ni prejuicios de toros con respeto y sin acidez. ¿Que es una utopía? También lo son las bellezas no aptas para cardíacos que anuncian fina lencería no apta para bolsillos normales en tiempos de crisis.
Comentarios
Sin comentarios
|
|
|
| |
|
|