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Ponce caliente, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 25/10/2008 |
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En Zaragoza se calentó Ponce después de que la tarde anterior El Juli, El Cid y el Fandi hubiesen dado medida de sus posibilidades. Admirable que a estas alturas de su carrera sienta hervir su sangre torera.
Ponce caliente
por Ricardo Díaz-Manresa
25-octubre-2008
Ponce torero 10. Ponce eterno. Ponce caliente. Ponce sorprendente. Ya no sé cómo calificarlo ni titular los artículos que le dedico.
Este va a ser Ponce Caliente. Ponce es un torero de mucho cerebro y mucha nieve, de mucha tranquilidad y de tal equilibrio que muchas tardes deviene en frialdad, pero también está el Ponce caliente. Y viene a cuento por la faena de Zaragoza que, con la de Bilbao, han sido dos muestras del Ponce Eterno. Resulta que la tarde anterior habían realizado en el coso de Pignatelli dos grandes faenas El Juli y El Cid y había salido a hombros El Fandi. Y llegó él, hizo lo que hizo y, cuando le preguntaron, respondió que tras lo de ayer él estaba caliente.
Ese es el pundonor de un torero que quiere responder otra vez tras haber dado miles de respuestas en una carrera larguísima. Calentarse un torero en sus circunstancias y estando ya más fuera que dentro –es un decir- tiene una gran importancia.
Eso es afición. Nunca se cansa y quiere seguir haciendo grandes obras. Admirable siempre, pero sobre todo al final de temporada cuando a la mayoría les llega el agua al cuello. Como si no sintiera la presión que agobia, la responsabilidad que atenaza, el miedo que mina, el cansancio que agota, la competencia que hace mella, la crítica que zumba, la espera de los públicos que amedrenta. Nada. Llega a Zaragoza, sin atorar, y lo borda. Le echan un pavo en Bilbao en la última gran prueba de la temporada y se recrea.
Ponce no es de este mundo, impresiona su aguante, su sacrificio, su presencia temporada tras temporada, su facilidad, su amor al toreo. Asombra que a estas alturas se caliente por los triunfos de sus compañeros y no se quiera quedar atrás. Con su currículo. Con su cuenta corriente (seguramente el más rico de la plaza). Con una biografía inalcanzable ya por muchos años.
José Manuel de Prada, escritor de moda que ha dedicado algunos artículos a los toros como nueva experiencia, tras descubrir el toreo, lo vió en un pueblo perdido y se quedó impresionado porque no era una plaza del gran circuito ni donde se jugara nada. Era una tarde más. Y estuvo en Ponce. Y escribía que le dijo a un amigo viéndole dar la vuelta al ruedo : Este cabrón no se va a retirar nunca.
No sé si se va a retirar ni cuándo, si volverá a Madrid, si en Pamplona ya no lo verán más, si ha dicho adiós a Logroño, si toreará menos en el 2009 por el nacimiento de su hija, si está mejor que hace diez años.
Lo que sí sé que un torero que se calienta a los 19 años de alternativa estando en la cima es un torero para rato.
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