Saludo a los toreros de Zaragoza y Jaén, nuevo artículo de Díaz-Manresa
Por Ricardo Díaz-Manresa 22/10/2008
 
Se merecen un homenaje los grandes toreros que no se apartan de las ferias de Zaragoza y Jaén, que dan la cara hasta el final y que soportan el toreo sobre sus espaldas desde febrero a octubre, desde Castellón a San Lucas.
Saludo a los toreros de Zaragoza y Jaén
por Ricardo Díaz-Manresa
22-octubre-2008

Siempre siento una cierta emoción cuando veo los carteles de Zaragoza y Jaén, no solamente por la pizquita de nostalgia que a uno se le queda siempre que se acaba algo –todo lo humano tiene un fin casi nunca alegre- sino por ver colgados de los carteles a las figuras que empezaron en febrero y ahí se mantienen, soportando y superando adversidades, cansancio, problemas, durezas de la larga temporada, viajes interminables, presiones sin cuento, pitones por cientos, triunfos, fracasos, broncas, éxitos, salidas a hombros y alguna que otra cornada. Y ya ven : no están atorados.

Siento emoción y admiración por los que responsablemente hacen la temporada completa y no se quitan de en medio cortando en septiembre para descansar. Estos toreros no desertan y cumplen con su obligación que es ir de Castellón a Jaén sin perderse una feria y echarse el toreo a sus espaldas. Por eso, en esta ocasión, quiero alabarlos por las veces que tenemos que criticarlos (siempre cuando sea justo y razonable y positivo para la causa, nunca por sistema ni por antipatías o por intereses confesables o inconfesables).

De los que más torean estuvieron en las dos los que han llevado durante las últimas temporadas el peso del toreo. Cuando les pregunten por toreros serios y responsables, no se calienten la cabeza, receten la lista de los que hicieron doblete en Zaragoza y Jaén : Diego Ventura –en su temporada clave-, Ponce (siempre Ponce), El Cid, Castella, El Juli, El Fandi y César Jiménez. Y añadir a la lista dos que estuvieron sólo en Zaragoza pero de manera especial : Morante con seis y El Fundi dos tardes.

No les pesa el cuerpo, ni el ánimo, ni las cicatrices de todo tipo. Están porque saben que tienen que estar y que si Jaén pilla tan lejos en el camino desde Castellón –con las vueltas y revueltas que han tenido que dar desde febrero a octubre- se sienten satisfechos porque son profesionales que dan la cara cuando tantos otros se esconden. Y así año tras otro. No se salen del circuito porque saben que el que se sale del circuito se sale del toreo.

Por eso saludo con reverencia, admiración y gratitud a los toreros de Zaragoza y Jaén.



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